La realidad de las historias de amor no son fugaces, el compromiso detrás de cada “te amo” lleva escondido un cielo infinito cubierto de estrellas por encender uno mismo, que por más que parezcan apagarse, tras el beso ideal siempre vuelven a brillar.
Tú me enseñaste eso y mucho más. Contigo aprendí el verdadero significado del romance, pues encendiste la vela dentro de mis oscuras fantasías, me has hecho arder en el infierno y también volar sobre las nubes del cielo.
Eres mi cuento de hadas imperfectamente ideal, el fracaso y el éxito entre la unión de nuestras manos.
Eres el ramo de flores el primero de noviembre, la serenata tocándome y sonrojando a mi niña interior, la mirada enamorándome a diario que cada segundo se esfuerza en estabilizar la serotonina en mi cerebro.
Un simple texto no basta, pero…VERDADERA, SINCERA E INCONDICIONALMENTE, YO TE AMO.












































