Podría romperé un pie por ti,
una mano, un brazo,
el cuerpo entero.
Sin importar que…
Daría mi vida por
ésa sonrisa traviesa
en tu rostro, por tus
manos suaves y pequeñitas,
tu mente inocente y
ésa vocecita tierna
que me convence a
seguirte a todas partes.
Eres la luz en mi oscuridad,
la señal de lo que
en realidad es la vida,
el sol y la calidez
de la primavera.
Eres lo único que mantiene
mis pies sobre la tierra y
me levanta con un beso
en mis caídas.
Sé que aún no puedes
leer ni entender esto,
pero algún día lo harás…
y quiero que sepas cuánto
te agradezco por ser
mi paraguas bajo la tormenta,
por ofrecerme tanto amor
de vuelta,
por regalarme momentos
de infinita felicidad.
¡Por todo, por tanto!Te amo, Santiago.












































