SEGUNDA PARTE….
Las Leyes de la Naturaleza Humana desentrañan un total de 18 tipos de patrones de nuestro comportamiento humano, aquí tenemos en cuenta un análisis profundo de la irracionalidad, narcisismo y la manipulación con estrategias, para mejorar nuestras relaciones y la toma de decisiones.
En estas leyes nos enfrentamos a verdades incómodas que tienen las personas, incluidos nosotros mismos.
10. GUÁRDATE DEL EGO FRÁGIL
LA LEY DE LA ENVIDIA.
Los seres humanos nos sentimos impulsados por naturaleza a compararnos unos con otros. Medimos en todo momento el estatus de los demás, el nivel de respeto y atención que reciben, y advertimos cualquier diferencia entre lo que nosotros tenemos y lo que ellos tienen. A algunos, esta necesidad de comparar les sirve de acicate para destacar en su trabajo. En otros se convierte en una envidia profunda, sentimientos de inferioridad y frustración que desembocan en ataques furtivos y sabotaje. Nadie admite que actúa por envidia. Reconoce las primeras advertencias: efusivos y desproporcionados elogios y muestras de amistad, sutiles puyas contra ti bajo la apariencia de un humor inofensivo, aparente molestia a causa de tu éxito. Todo esto tiene más probabilidades a desviar la envidia distrayendo la atención. Desarrolla tu autoestima con base en estándares internos, no en comparaciones incesantes.
11. CONOCE TUS LÍMITES
LA LEY DE LA PRESUNCIÓN.
Los seres humanos tenemos una profunda necesidad de pensar bien de nosotros. Si esa opinión de nuestra bondad, grandeza y brillantez diverge de la realidad, nos volvemos presuntuosos. Imaginamos nuestra superioridad. A menudo una reducida dosis de éxito elevará nuestra presunción natural a muy altos niveles. Nuestra opinión de nosotros mismos ha sido confirmada por los hechos. Olvidamos el papel que es probable que la suerte haya ejercido en ese éxito, o las contribuciones de otros. Creemos tener el toque mágico. Perdemos contacto con la realidad, tomamos decisiones irracionales. Por eso es raro que nuestro éxito perdure. Busca en ti y en otros las señales de la presunción: una seguridad arrogante en el positivo resultado de tus planes, una susceptibilidad excesiva a la crítica, desdén por cualquier forma de autoridad. Contrarresta la fuerza de la presunción manteniendo una evaluación realista de ti y de tus límites. Ata toda sensación de grandeza a tu trabajo, tus logros y tus contribuciones a la sociedad.
12. RECUPERA LO MASCULINO O FEMENINO EN TI
LA LEY DE LA RIGIDEZ DE GÉNERO.
Todos poseemos cualidades masculinas y femeninas; una parte es genética y otra procede de la profunda influencia del padre del sexo opuesto. Pero en necesidad de presentar una identidad congruente en sociedad, reprimimos esas cualidades y nos identificamos en exceso con el rol masculino o femenino que se espera de nosotros. Pagamos un alto precio por eso. Perdemos dimensiones valiosas de nuestro carácter. Nuestra forma de pensar y actuar se vuelve rígida. Nuestras relaciones con personas del sexo opuesto sufren cuando proyectamos en ellas nuestras fantasías y hostilidades. Toma conciencia de esos rasgos masculinos o femeninos perdidos y recupéralos poco a poco, con lo que desatarás tus facultades creativas. Tu pensamiento será más fluido. Cuando saques a relucir la tendencia masculina o femenina latente de tu carácter, tu auténtico ser fascinará a la gente. No desempeñes el rol de género esperado; crea el que más te acomode.
13. AVANZA CON UN PROPÓSITO
LA LEY DE LA FALTA DE DIRECCIÓN.
A diferencia de los animales, cuyos instintos los guían para superar el peligro, los seres humanos tenemos que depender de nuestras decisiones conscientes. Hacemos todo lo que podemos por nuestra trayectoria profesional y para manejar los inevitables reveses de la vida. Pero en el fondo de nuestra mente sentimos una total falta de dirección, llevados aquí y allá por nuestros estados de ánimo y las opiniones de los demás. ¿Cómo vinimos a dar a este puesto, a este sitio? Esa falta de rumbo puede llevarnos a callejones sin salida. Para evitar ese destino debemos desarrollar un propósito, descubrir nuestro llamado en la vida y usar esa información para que guíe nuestras decisiones. Así conoceremos mejor nuestros gustos e inclinaciones. Confiaremos en nosotros, porque sabremos qué guerras y desviaciones evitar. Incluso nuestras dudas y fracasos tienen un propósito: reafirmarnos. Con esa energía y dirección, nuestras acciones tendrán una fuerza incontenible.
14. RESISTE LA INFLUENCIA DEGRADANTE DEL GRUPO
LA LEY DE LA CONFORMIDAD.
Tenemos en nuestro carácter un lado que por lo general desconocemos: nuestra personalidad social, el individuo en que nos convertimos cuando operamos en un grupo. En el contexto grupal, imitamos de modo inconsciente lo que los demás dicen y hacen. Pensamos de otra forma, más preocupada en encajar y en creer lo que ellos creen. Sentimos emociones distintas, contagiados por el ánimo grupal. Somos más propensos a correr riesgos, a actuar de manera irracional, porque todos lo hacen así. Esta personalidad social puede terminar por dominarnos. Si escuchamos demasiado a otros y ajustamos nuestra conducta a la suya, perdemos la noción de nuestra singularidad y la capacidad para pensar por nosotros mismos. La única solución es desarrollar nuestra conciencia y una comprensión superior de los cambios que ocurren en nosotros dentro de los grupos. Con ese convertiremos en conocimiento actores nos sociales superiores, capaces de encajar y cooperar con los demás en un alto nivel, al mismo tiempo que preservamos independencia y racionalidad.
15. HAZ QUE QUIERAN SEGUIRTE LA LEY DE LA INCONSTANCIA
Aunque los estilos de liderazgo cambian con el tiempo, una constante permanece: las personas siempre son ambivalentes respecto a quienes están en el poder. Quieren ser dirigidas, pero también sentirse libres; desean que las protejan y disfrutar de prosperidad sin hacer sacrificios; adoran al rey y quieren matarlo. Cuando eres el líder de un grupo, la gente está continuamente dispuesta a volverse contra ti en cuanto parezcas debilitarte 0 experimentes un revés. No sucumbas a los prejuicios de la época, imaginando que lo que debes hacer para ganar su lealtad es mostrarte como su igual o amigo; la gente dudará de tu fortaleza, desconfiará de tus motivos y reaccionará con disimulado desprecio. La autoridad es el delicado arte de aparentar poder, legitimidad y justicia, al mismo tiempo que consigues que las personas se identifiquen contigo como un líder a su servicio. Si deseas liderar, debes dominar este arte muy pronto en tu vida. Una vez que te ganes la confianza de la gente, te apoyará como líder, por malas que sean las circunstancias.
16. VE LA HOSTILIDAD DETRÁS DE LA APARIENCIA AMABLE LA LEY DE LA AGRESIVIDAD
En la superficie, quienes te rodean parecen corteses y civilizados, pero bajo la máscara todos lidian inevitablemente con frustraciones. Tienen la necesidad de influir en los demás y de aumentar su poder sobre las circunstancias. Los obstáculos que les impiden lograrlo los impulsan a reafirmarse con manipulaciones que te toman por sorpresa. Luego están aquellos cuya necesidad de poder e impaciencia de alcanzarlo son mayores que las de otros. Se vuelven particularmente agresivos y pretenden salirse con la suya intimidando a los demás, mostrándose inflexibles y deseando hacerlo casi todo. Tú debes transformarte en un observador superior de los agresivos deseos insatisfechos de la gente y prestar atención extra a los agresores crónicos y a los agresores pasivos en tu entorno. Debes reconocer las señales, patrones de conducta, obsesiva necesidad de controlar todo a su alrededor que delatan a los sujetos peligrosos. Dependen de alterarte de que te sientas molesto o temeroso, e impedir que pienses con claridad. No les des ese poder. Aprende a dominar tu energía agresiva y a canalizarla a propósitos productivos: defenderte, atacar los problemas con incansable energía, ambiciones.
17. APROVECHA EL MOMENTO HISTÓRICO
LA LEY DE LA MIOPÍA GENERACIONAL.
Naces en una generación que define lo que eres en mayor medida de lo que imaginas. Tu generación quiere distinguirse de la anterior y dar un nuevo tono al mundo. Entretanto, forma ciertos gustos, valores y maneras de pensar que interiorizas como individuo. Cuando maduras, esos valores e ideas generacionales tienden a cerrarte a otros puntos de vista, a restringir tu mente. Tu tarea es comprender lo más posible esa influencia poderosa sobre lo que eres y tu modo de ver el mundo. El conocimiento profundo del espíritu de tu generación y tu época te volverá más capaz de explotar el Zeitgeist. Serás quien prevea y fije las tendencias que tu generación anhela. Liberarás tu mente de las restricciones que te impuso tu generación y serás más el individuo que imaginas ser, con todo el poder que esa libertad te concederá.
18. MEDITA EN NUESTRA MORTALIDAD COMÚN
LA LEY DE LA NEGACIÓN DE LA MUERTE.
Casi todos evitamos pensar en la muerte mientras vivimos, cuando ese hecho inevitable debería estar siempre en nuestra mente. Aceptar la cortedad de la vida nos llena de propósito y apremio para cumplir nuestros objetivos. Si nos preparamos para enfrentar y admitir esa realidad, manejaremos mejor los ineludibles reveses, separaciones y crisis de la vida. Esto nos dará un sentido de la proporción, de lo que importa de verdad en nuestra breve existencia. La mayoría de la gente busca formas de distinguirse de los demás y sentirse superior; por el contrario, debemos ver la mortalidad en todos, cómo nos iguala y nos enlaza con quienes nos rodean. Una profunda toma de conciencia de nuestra mortalidad intensificará nuestra experiencia de cada aspecto de la vida.













































