La boca escupefuego

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“Aquí está el sol con su único ojo, la boca escupefuego que no se hastía de calcinar la eternidad. Aquí está como un rey derrotado que mira desde el trono la dispersión de sus vasallos.

Algunas veces, el pobre sol, el heraldo del día que te afrenta y vulnera, se posaba en su cuerpo, decorando de luz todo lo que fue amado.”

Poesía en movimiento contiene palabras para cada ocasión. Este fragmento de un poema de José Emilio Pacheco parece una descripción del verano que vive el norte de México. Este libro convierte a la poesía en una respuesta para cada cosa (y caso) que se presencia. Es un clásico para los amantes del verso moderno de todo tipo (apasionado, místico, insólito, alucinado, hasta cómico) y lo será para quien apenas lo descubra. Es un libro para cargar, para reproducir fragmentos en redes; para poner en bardas, camisetas y hasta tatuajes.

Por ejemplo, Eraclio Zepeda retrata a una mujer muy poco común:

“Eres la mar profunda habitada de sorpresas: hay peces extraños en tu vientre, sueños de marino en la baranda, viejos navíos sepultados en el fondo.

En el centro que vibra con las olas guardas un nido brutal de tiburones, una perla que se agita entre mis labios, un banco de coral bajo el delirio.”

A quienes les gusten o intriguen los besos, les convendrá leer la versión completa de este poema de Tomás Segovia:

“Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica

primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas

anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia

que revientan como claveles de sombra

luego de pronto todos juntos

hundiéndose en tu gruta marina

chorro de besos sordos entrando hasta tu fondo

perdiéndose como un chorro en el mar

en tu boca oceánica de oleaje caliente”

Un libro de poesía mexicana de la segunda mitad del siglo XX, tiene forzosamente que incluir al muy popular Jaime Sabines:

“Yo no lo sé de cierto, pero lo supongo

que una mujer y un hombre

algún día se quieren,

se van quedando solos poco a poco,

algo en su corazón les dice que están solos,

solos sobre la tierra se penetran,

se van matando el uno al otro.”

La poesía explora la pasión, el misterio… y también la esperanza:

“Otro mundo. (No retazos armados, remendados de lo mismo de siempre.)

Donde la vida con la vida comulgue; donde el vértigo

nazca de la salvaje plenitud; orbe amoroso,

todo raíz, primicia, fecunda marejada.

Otro mundo. Sin legajos inertes, sin cáscaras vacías.”

(Jaime García Terrés)

También hay observaciones, sociales, retratos de especímenes humanos:

“Son los hombres del alba.

los bandidos con la barba crecida

y el bendito cinismo endurecido,

los asesinos cautelosos

con la ferocidad sobre los hombros,

los maricas con fiebre en las orejas

y en los blandos riñones,

los violadores, los profesionales del desprecio,

los del aguardiente en las arterias,

los que gritan, aúllan, como lobos

con las patas heladas.

Los hombres más abandonados, más locos, más valientes: los más puros.”

(Efraín Huerta)

Poesía en movimiento (Siglo XXI, México, 2004) no para de moverse y de mover sentimientos y sensibilidades. Es y será un bestseller cuantas veces se publique y dé a conocer.

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