Dime, vino tinto,
¿de qué privilegio gozas
para decir tantas cosas,
tan ciertas del corazón?
Y si pierdo la razón,
y si me pierdo y extingo,
podría ser un domingo
tan lleno de inspiración.
Sé que estarás al final
de una noche vacía,
hasta acabarse el día,
cuando me siento fatal.
También brindaré a veces
por éxitos y alegrías,
porque me amen con creces
y con muchas simpatías.
El soñador en ti encuentra
el vaso lleno de sueños,
y el amor en ti frecuenta
a quien quiere ser su dueño.
Coloco entre mis manos
la copa para brindar,
y lo que he de soñar:
son mis sueños campiranos,
mis planes a realizar.
Bebo y sorbo poco a poco
este mundo un poco loco;
lo especial que son los días
y las bellas ocasiones,
también las grandes pasiones
por las que tú brindarías.
No te puedo prometer
que siga siendo el mismo;
después de un trago beber,
se me borra el mecanismo.
La copa que te contiene
la recibo con agrado;
tu sabor me mantiene
totalmente inspirado.
Esta noche seductora,
voy a brindar y reír.
¡Brindemos por todas las horas
que anhelamos vivir!













































