Las primeras veces que Trump no pudo evitar

0
26

Las elecciones intermedias de Estados Unidos del 3 de noviembre dejaron a Donald Trump frente a una de las señales políticas más contundentes de su segundo mandato: los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, mientras los republicanos perdieron terreno en estados que hasta hace poco parecían territorios seguros. Entre los números y los mapas electorales ocurrió algo que merece una lectura aparte: una cantidad extraordinaria de primeras veces.

Trump llegó a estas elecciones intentando convertirlas en una ratificación de su proyecto político, sin embargo los resultados fueron completamente distintos. El descontento por el costo de vida, el impacto económico de la guerra con Irán y el rechazo a algunas de sus decisiones terminaron pesando en el voto. No fue únicamente un castigo a los candidatos republicanos, también fue una señal bastante clara que el respaldo presidencial tiene límites, incluso cuando se cuenta con una maquinaria política capaz de dominar la conversación pública.

Georgia eligió a Keisha Lance Bottoms, la primera mujer afroamericana en convertirse en gobernadora de Estados Unidos. Nuevo México hizo lo propio con Deb Haaland, quien se convirtió en la primera mujer indígena en ocupar una gubernatura. Dos victorias que representan la llegada a espacios de poder de sectores que durante mucho tiempo tuvieron que mirar la política desde fuera.

La lista continuó en el Senado, con Peggy Flanagan que se convirtió en la primera mujer indígena elegida para esa cámara y Abdul El-Sayed en el primer senador musulmán de la historia del país. Chris Pappas, por su parte, será el primer hombre abiertamente gay en ocupar un escaño en el Senado. Cambios que no son menores en instituciones que durante siglos han sido el reflejo de una representación mucho más limitada de la sociedad estadounidense.

También hubo sorpresas en estados tradicionalmente conservadores, como el estado de Texas que eligió a Gina Hinojosa como su primera gobernadora latina y puso fin a una larga etapa de dominio republicano en ese cargo. California eligió a Xavier Becerra, su primer gobernador latino electo desde el siglo XIX. Florida, en cambio, eligió al republicano Byron Donalds, el primer gobernador afroamericano del estado. La diversidad de estos resultados recuerda que las transformaciones políticas no siempre siguen una sola dirección partidista.

La Cámara de Representantes también tendrá sus propias marcas históricas, con nuevas figuras que amplían la representación racial, generacional y cultural. Aunque todavía habrá que observar cómo se traducen estas victorias en decisiones de gobierno, el mensaje de las urnas es difícil de ignorar: Estados Unidos está cambiando, incluso en aquellos lugares donde la política parecía tener las puertas cerradas.

Sería un error atribuirle a Trump, por sí solo, la responsabilidad de cada una de estas primeras veces. Detrás de las candidaturas hay años de organización, trabajo comunitario, movimientos sociales y personas que construyeron una oportunidad electoral mucho antes de que comenzara esta campaña. Sin embargo, el contexto de estas elecciones sí importa, la reacción a su presidencia contribuyó a movilizar votantes y a abrir una ventana para candidaturas que encontraron en el rechazo al rumbo del país una oportunidad para construir mayorías.

Los cambios han sido en cascada y es que también, por primera vez en su segundo mandato, Trump tendrá que gobernar con las dos cámaras del Congreso bajo control demócrata. Eso significa investigaciones, negociaciones difíciles, frenos legislativos y una oposición con capacidad real para disputar la agenda presidencial. No implica que el presidente pierda sus facultades ni que todo lo que proponga vaya a ser bloqueado, pero sí que su margen de maniobra será mucho más estrecho.

Quizá esa sea la lección más interesante de estas elecciones: Trump quiso convertir su figura en el centro de la contienda y terminó protagonizando una jornada en la que muchas otras personas hicieron historia. La política estadounidense no dejó de girar alrededor de él, pero demostró que tampoco tiene por qué girar exclusivamente a su alrededor.

X: @carlosavm_

DEJA UNA RESPUESTA