Alimentación en trastorno del espectro autista

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Alexandra Hernández Tovar

Nutrióloga y Entrenadora.

El autismo es un trastorno agudo del desarrollo, el cual afecta la capacidad de comunicación e interacción. Existe una alteración principal en el sistema nervioso y la sintomatología puede variar en cada persona, aunque los síntomas más comunes que se destacan son:

· Falta de contacto con el entorno.

· Dificultad para comunicarse.

· Movimientos o conductas repetitivas.

· Anomalías en el lenguaje.

· Intereses obsesivos.

Si bien, el diagnóstico temprano y la terapia conductual serán las primeras bases a tomar en cuenta para formar un espacio seguro que auxilie a la persona autista y a los involucrados en el proceso. También se destaca la alimentación, pues habrá que tomar en cuenta y conocer las diversas problemáticas que se suelen presentar y llevar una dieta adecuada para un tratamiento integral beneficioso.

Dentro del trastorno autista es común encontrar déficits de diversos nutrientes como: calcio, hierro, zinc y potasio. Principales minerales que cumplen funciones en las vías neuronales y permiten la comunicación entre neuronas fortaleciendo la neuroplasticidad cerebral. También suelen aparecer niveles bajos de vitamina A, vitamina D, vitamina C y ácido fólico.

¿Por qué se da ésta falta de nutrientes? No existe una correcta absorción a nivel intestinal, se ha documentado que existe una diferencia entre la microbiota de las personas con autismo y personas neurotípicas. La microbiota o flora intestinal está ligada directamente a un equilibrio del organismo, la regulación de algunos neurotransmisores como la serotonina la cual participa en el desarrollo neurológico y es importante en la función social y el comportamiento. Una alimentación inadecuada puede conducir directamente a una alteración de nuestra microbiota y al haber un desequilibrio afecta el resto del organismo. Como

resultado, se van a presentar problemas en el aparato digestivo y cierto tipo de intolerancias que podrían causar vómitos, dolores abdominales o estreñimiento.

Asimismo, se recomienda evitar el consumo de alimentos que contengan gluten, pues diversas investigaciones sugieren que existe una disminución en las cantidades de secretina (hormona gastrointestinal) la cual puede provocar una sensibilidad al mismo. Por otra parte, se puede llegar a presentar un defecto en la digestión de proteínas como la caseína. En individuos autistas se evidencia la presencia de niveles elevados de éstos péptidos pues la habilidad de desdoblar apropiadamente éstos sustratos se ve deficiente.

El principal objetivo de llevar a cabo un tratamiento nutricional es controlar la sintomatología del trastorno, pues al llevar una dieta rica en azúcares o escasa de nutrientes puede traer como consecuencia una mayor alteración neuronal y propiciar la elevación de los síntomas.

Recomendaciones:

ü Iniciar una terapia integral temprana.

ü Evitar alimentos con gluten (harinas de trigo, avena, centeno, bollería industrial).

ü Evitar alimentos con caseína (leche, crema, yogurt, quesos).

ü Alcanzar el consumo adecuado de proteína (carne, pescado, huevo, pollo).

ü Elevar el consumo de frutas y verduras (por su rico aporte de vitaminas y minerales necesarias para una correcta función cerebral).

ü Restricción de alimentos con metales pesados (mariscos y moluscos).

ü Aporte suficiente de fibra soluble.

Es importante que los padres reciban información y asesoramiento, para que puedan trabajar de la mano con un especialista en nutrición y diseñar un plan de alimentación adecuado para una persona con autismo. Es importante que reciba todos los nutrientes incluso si se llevándose a cabo una dieta especial.

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