UN ACERCAMIENTO DESDE EL ASPECTO MÁGICO RELIGIOSO
POR: Leonardo Fausto Torres Ramirez
Hace algunas semanas se volvió muy famoso el caso de un bebé recién nacido que fue encontrado dentro de las instalaciones de un reclusorio del estado de Puebla. Mucho se llegó a hablar sobre que este pequeño fue usado como medio para transportar droga dentro de las instalaciones del penal, pero otra versión que cobró bastante fuerza es que, el cuerpo fue utilizado para rituales de brujería, justamente es esta versión sobre la que hoy nos enfocaremos.
El cuerpo de este bebé, fue sustraído de un cementerio de la Ciudad de México, lo cual indica que muy posiblemente fue sustraído con fines mágicos religiosos, ya que las osamentas de bebés y niños, son usadas en muchos templos de santería, palo mayombe, vudú, etc., para un sinfín de rituales, ya que la “pureza” de estos restos óseos, permite que los trabajos de brujería tengan mayor eficacia.
Es importante entender que los sistemas religiosos tienen la libertad de ejercer sus prácticas, siempre y cuando esto no atente contra el sistema de leyes que tiene un país. Por lo cual, este tipo de prácticas con osamentas de niños, es algo que está fuera del contexto ético y jurídico de nuestro horizonte histórico. Sin embargo, la situación del bebé encontrado en el reclusorio, nos lleva a una cuestión más profunda, la cual debemos analizar.
El hecho de realizar prácticas mágico religiosas con osamenta de infantes, dentro de un reclusorio, nos habla de una función social: quienes utilizaron el cadáver de ese niño, buscan poder y, la magia se vuelve el medio para buscar dicho fin. Llega el momento en el que se busca inmunidad, poderío, prestigio, a costa de lo que sea. Lo que aquí tenemos que reflexionar es… el tejido social está tan destruido que no importa obtener fines egoístas a través de prácticas con restos humanos. ¿Qué tan destruidas están las estructuras políticas y económicas de nuestra sociedad, para que los sistemas religiosos sean el reflejo de dicha descomposición social?
Debemos aclarar que, no se trata de que los sistemas religiosos sean buenos o malos, la santería, el palo mayombe, el vudú, etc, son religiones como cualquier otra, el problema son los malos creyentes y practicantes que solo buscan el beneficio personal. El problema que estamos viviendo es estructural, a partir de la descomposición social que se refleja en la deshumanización de nuestra sociedad.












































