Parecerá exagerado el ya echarte de menos, extrañar el sonido de tu voz y la manera en la que tu mirada ilumina mi día. Ansío una ráfaga de caricias hasta quebrantar la pureza de mi alma, y adentrarme en el bosque misterioso que se esconde en tus ojos. Quiero otra noche y mil amaneceres contigo, frente al fiel firmamento en un océano que nos convierte en algo eterno. Porque eres tú, sólo tú quien lleva el nombre de un príncipe que ha hecho realidad un cuento de hadas y ése mundo color de rosa que tanto deseaba. Renazco en tu abrazo como un retoño, mientras me encaminas a mis letras, a mi origen y regresó finalmente a la vida misma.












































