Existen tantas circunstancias que se nos van presentando en el transcurso de nuestra vida que nos enseñan a tener que crecer ya sea intelectual, psicológica y emocionalmente como individuos.
Circunstancias que durante nuestra vida se nos presenta en ciertos momentos, que sin nosotros desearlos nos suceden, y claro a consecuencia de ello aprendemos y a veces nos toca hacerlo de la manera más difícil que podamos imaginar, aprendemos aún sin quererlo, vivimos cosas que quizá jamás pensamos podrían suceder o se nos presentan casos o personas que nos impiden tener el valor que merecemos.
En la vida de cada uno de nosotros nos pasan cosas que de repente descontrolan nuestra vida, nuestra calma por completo, y es por estos motivos que todas estas situaciones que llegamos a vivir nos enseñan a aprender a crecer o a madurar o luchar, aunque sea de la manera más dura.
Pero todo eso claro está, nos ayuda a querer ser mejores, a ser más fuertes, a luchar, a querer salir adelante de todas las experiencias que en ocasiones son tan fuertes para nosotros. Y es obvio que de repente en esos momentos sentimos que el mundo se nos cae en pedazos, que el destino nos está haciendo pasar la peor de las jugadas que incluso Dios nos abandona. Pero conforme el paso de los días, todo esto que llegamos a vivir nos va dando las armas necesarias para seguir adelante, para seguirnos esforzando, para querer cambiar, modificar y salir.
No sólo yo, ni sólo tú; sino todo mundo tenemos nuestras historias detrás, nuestros malos momentos, malas experiencias, malas decisiones, malas propuestas, malas relaciones, malas cosas que en su momento creímos lo mejor. O suceden cosas que jamás imaginamos iban a suceder, la ruptura sentimental, el despido de algún trabajo, o cosas que pasamos incluso en nuestra infancia. Todo eso va repercutiendo en cada uno de nosotros, y en ocasiones a algunos no los deja seguir avanzando, algunas personas se van quedando estancadas en el pasado, en el proceso.
Y es ahí donde debemos surgir, donde debemos poner un alto, donde debemos ponernos a pensar que todo lo malo debe ser bueno para algo. Para no cometer los mismos errores, para ser mucho mejores, para demostrar que lo que un día vivimos nos ha hecho más fuerte y con la enorme decisión de querer salir de cualquier situación y no repetir los mismos errores, ni toparnos con el mismo tipo de personas, de poner un alto a lo que no es bueno, ni trae nada bueno.
La verdad es que nosotros somos los únicos responsables de lo que somos,cómo actuamos, como reaccionamos, de cómo vivimos y en qué nos transformamos, no es la gente que nos rodea, ni las circunstancias que pasamos, ni los hechos de nuestra infancia, ni la infidelidad, ni los malos tratos, nada del pasado; cosas que muchos atribuyen su falta de empatía, lealtad, cuidados, cariño, respeto, comunicación, capacidad, crecimiento, y que según ellos todo lo malo vivido los ha hecho ser malos y sacar la peor versión de ellos.
Somos tan sólo nosotros los únicos dueños de nuestras vidas, los únicos que tenemos el poder de saber que camino escoger. Dejemos que todo lo malo, que las malas experiencias nos enseñen a que seamos mejores de lo que otros fueron, de lo que otros nos trataron o se comportaron, nos dieron o hicieron; dejemos de culpar a terceros de cómo estamos, cómo vivimos y cómo nos hemos comportado. Hay que dar cachetada con guante blanco, que nadie nos derrote, no le demos el poder a nadie de hacernos sentir mal, de lastimarnos, de humillarnos, de desvalorizarnos como personas, que todo eso nos enseñe a salir, que todo eso nos enseñe a aprender a crecer como personas, a mejorar, a crecer, no seguir patrones, ni mucho menos nos minimice.
Veamos todo lo que nos sucede como parte de nuestro crecimiento, dicen por ahí que Dios aprieta pero no ahorca y esto es totalmente cierto, hay que saber aprender y reconocer que con paciencia, tolerancia y positivismo podemos ir saliendo de cualquier abismo pero todo está en proponérnoslo.
Debemos de ver que las cosas pueden ser mejores para nosotros si así lo queremos, que las cosas negativas no nos traten de destruir interiormente, ni moralmente. Dentro de nosotros está nuestra fortaleza, no nos dejemos vencer por nada ni por nadie. Aprendamos a ser mejores cada día, a veces la vida nos hace madurar de una forma tan dura, pero aprendamos de verdad, que todo sean lecciones de vida.
Alguien me envió este mensaje que me encantó y les comparto:
«Nosotros podemos evitar que nuestra vida vaya en decadencia, que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin accidentes, trabajo sin cansancio, relaciones sin decepciones. Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros. Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza, no es apenas conmemorar el éxito sino aprender lecciones en los fracasos, no es apenas tener alegría con los aplausos, sino tener alegría en el anonimato. Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y períodos de crisis. Ser felices es dejar ser víctima de los problemas y volverse actor de la propia historia. Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos, es saber hablar de sí mismo, es tener coraje para oír un No, es tener seguridad para recibir una crítica aunque sea injusta. Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple que vive dentro de cada uno de nosotros, es tener madurez para decir me equivoqué, es tener la osadía para decir perdóname, es tener sensibilidad para expresar te necesito, es tener capacidad de decir te amo, que tu vida se vuelva un jardín de posibilidades para ser feliz. Y que cuando te equivoques en el camino comiences todo de nuevo, pues así serás más apasionado con la vida y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta. Jamás desistas de ser feliz pues la vida es un espectáculo increíble».
Así que amigos, aprendamos a ser felices, aprendamos a crecer de nuestras experiencias, a ser cada día mejores. Si nos proponemos mejorar, resultados buenos se tendrán.
Los invito a leerme en el Diario Digital EXTRA de La Laguna y en mi página de facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor)













































