Parejas en redes sociales: ¿ocultamiento o privacidad?

0
20

Vivimos en una época en la que las redes sociales forman parte de nuestra vida cotidiana. A través de ellas compartimos fotografías, pensamientos, viajes, reuniones, celebraciones, momentos familiares y prácticamente todo aquello que consideramos importante. Incluso hay quienes convierten sus perfiles en una especie de diario personal donde cada acontecimiento queda registrado.

Pero cuando se trata de las relaciones de pareja, las cosas pueden ser muy diferentes.

Hay quienes presumen con orgullo a la persona que aman, quienes publican fotografías juntos, escriben mensajes, comparten momentos especiales y hacen evidente que existe alguien importante en su vida. También están quienes prefieren mantener su relación en privado y consideran que el amor no necesita mostrarse ante los demás.

Y ambas posturas pueden ser válidas.

El problema comienza cuando la palabra “privacidad” se convierte en una explicación para ocultar aquello que antes no se ocultaba.

Porque no es lo mismo ser una persona reservada desde el principio que comenzar una relación mostrando pequeñas señales de ella y, con el paso del tiempo, eliminar cualquier rastro.

Al inicio de una relación quizá no se dice abiertamente quién es esa persona. Tal vez aparece una inicial, una frase, una canción, una fotografía en la que apenas se alcanza a identificar a alguien, un pequeño mensaje o alguna referencia que solamente unos cuantos entienden.

No se está diciendo públicamente: “Tengo pareja”, pero tampoco se está negando.

Quizá nunca hubo una declaración pública de amor, pero existían señales. Y de pronto, algo cambia.

Las iniciales dejan de aparecer, aquellas pequeñas referencias ya no existen, se borran publicaciones, se eliminan comentarios y desaparece cualquier indicio de que esa persona forma parte de nuestra vida. Entonces surge inevitablemente una pregunta: ¿Qué cambió?.

No necesariamente significa que exista otra persona. Tampoco podemos determinar la situación sentimental de alguien solamente observando su actividad en redes sociales. Pero cuando existe un cambio tan evidente, es natural que la pareja pueda sentirse confundida y comenzar a hacerse preguntas. Porque una cosa es decir: “No me gusta exponer mi relación”, y otra muy diferente es que anteriormente sí existieran muestras de esa relación y, de repente, todo desaparezca.

Cuando las fotografías existen, pero nunca se publican

Hay otro escenario que resulta todavía más complicado, parejas que tienen fotografías juntos, que han compartido viajes, reuniones, celebraciones y momentos importantes, pero esas imágenes jamás aparecen en el perfil de ninguno de ellos. El saber que existen las fotografías, también los recuerdos y que la relación existe. Pero públicamente parece que no.

Y aquí es donde debemos tener cuidado para no caer en conclusiones apresuradas. Hay personas que simplemente consideran que las fotografías de pareja pertenecen a su intimidad y prefieren conservarlas para ellos, y eso es perfectamente respetable. Pero también es válido que la otra persona se pregunte por qué. Sobre todo argumentando eso de “no publico mi vida privada”.

¿Y qué pasa cuando tampoco interactúa contigo?

Las redes sociales han creado una nueva forma de medir, aunque sea de manera equivocada, la atención de las personas.; en un comentario, una reacción, un corazón, una respuesta, una visualización. Y aunque sabemos que estas cosas no deberían definir el amor, también es cierto que pueden tener un significado emocional para quien está del otro lado.

¿Qué pasa cuando etiquetas a tu pareja en algo y nunca comenta?, ¿cuando publicas algo especial para él o ella y nunca responde?, ¿cuando nunca ve tus historias, nunca reacciona a tus estados y parece no tener ningún interés en aquello que compartes?. Quizá alguien diga: “Eso no significa nada”. Y puede ser cierto; pero ¿qué sucede cuando ocurre una y otra vez?. Y que incluso antes de iniciar la relación existía la interacción.

Y hoy todas sus fotos juntos, no te sientes ni siquiera en confianza para publicarlas; porque sientes que a parte de que te ignorarían, la molestia por parte del otro existiría. Porque aunque para uno todo quiera manejar con absoluta discreción, el otro no.

Entonces se puede comenzar a sentirse ignorada, a sentirse poco importante, puede preguntarse si está siendo escondida.

La diferencia entre privacidad y ocultamiento

Quizá aquí esté el punto central de todo este tema:

  • La privacidad es una decisión.
  • El ocultamiento es una conducta que puede generar dudas.

Una pareja puede ponerse de acuerdo en no publicar fotografías, no etiquetarse y mantener su vida sentimental alejada de las redes. Si ambos están de acuerdo y se sienten cómodos con ello, no hay ningún problema.

Pero si uno de los dos quiere compartir ocasionalmente momentos de la relación y el otro se niega rotundamente, evita aparecer, elimina fotografías, nunca responde, nunca interactúa y además se molesta cuando se le pregunta, entonces existe una situación que merece ser conversada. Porque una relación se construye entre dos personas. Y las decisiones sobre lo que se muestra o se mantiene privado también deberían considerar a las dos personas.

No se trata de exigir que alguien cambie su personalidad ni de convertir las redes sociales en una obligación. Mucho menos de pensar que quien no publica a su pareja necesariamente está engañándola. Eso sería injusto. Pero tampoco debemos minimizar los sentimientos de quien empieza a sentirse escondido.

Cuando te conviertes en un secreto

Hay una frase que puede resultar fuerte, pero que muchas personas han sentido alguna vez: “No quiero que me presumas, solamente quiero sentir que no me escondes.” Y existe una gran diferencia. Se que nadie debería necesitar una publicación para sentirse amado, pero tampoco debería sentirse como un secreto dentro de una relación. Porque cuando una persona está contigo en privado, pero desaparece completamente de tu vida pública; cuando existen fotografías, pero ninguna puede mostrarse; cuando antes había pequeñas referencias y después todas fueron eliminadas; cuando te etiquetan y nunca respondes; cuando compartes algo relacionado con la relación y nunca existe una reacción, es comprensible que surja inseguridad.

Y en lugar de decirle a la persona: “Estás exagerando”, quizá sería mejor preguntarle: “¿Qué te está haciendo sentir así?”. Porque muchas veces el problema no es la fotografía que no se publicó, el problema es todo lo que esa fotografía representa.

Que representa reconocimiento, un tipo de pertenencia, la sensación de tener un lugar en la vida de la persona que amas.

No confundamos amor con exhibición

También debemos aprender a distinguir algo importante: una pareja que publica todo no necesariamente es más feliz que aquella que no publica nada. Hay relaciones aparentemente perfectas en redes sociales que, puertas adentro, están llenas de problemas; así cómo existen parejas que jamás aparecen juntas en internet y tienen una relación sólida, respetuosa y amorosa.

Por eso no podemos juzgar el amor por las redes, porque una fotografía no garantiza fidelidad, un comentario no garantiza amor, un “te amo” publicado no garantiza una relación sana.Y la ausencia de una fotografía tampoco significa necesariamente que no exista amor, lo verdaderamente importante es la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Hablar antes de imaginar

Tal vez uno de los mayores problemas de las redes sociales es que nos permiten imaginar demasiado.

Vemos que nuestra pareja no reaccionó a nuestra publicación y comenzamos a pensar.

Vemos que eliminó una fotografía y suponemos.

Vemos que nunca nos etiqueta y sospechamos.

Vemos que sí comenta a otras personas y nos preguntamos por qué con nosotros no lo hace.

Y si se comenta alguna de sus publicaciones, responde cómo si fueras cualquier otro de sus conocidos comentando.

Y poco a poco construimos historias en nuestra cabeza que quizá sean ciertas o quizá no.

Por eso, antes de sacar conclusiones: Debemos hablar, preguntar, escuchar, explicar cómo nos sentimos. Porque si algo nos incomoda, tenemos derecho a decirlo. Y nuestra pareja también tiene derecho a explicar sus razones, pero lo que no debemos hacer es vivir permanentemente en la incertidumbre. Al final, las redes sociales son solamente una parte de nuestra vida, pero también pueden poner sobre la mesa problemas que ya existían. Y quizá la pregunta no sea: “¿Por qué nunca publicas una fotografía conmigo?”. Quizá la pregunta correcta sea: “¿Por qué siento que tengo que esconderme para poder estar contigo?”.

Porque una cosa es proteger la intimidad de una relación y otra muy distinta es hacer sentir a la persona que amamos que su presencia debe mantenerse en secreto. Cada pareja tiene derecho a decidir qué comparte y qué guarda para sí misma. Pero esa decisión debe construirse con respeto, comunicación y seguridad para ambos. Porque el amor no necesita espectadores, obvio no necesita miles de “me gusta”. tampoco necesita publicaciones diarias. Pero sí necesita honestidad, congruencia, respeto y tranquilidad.

Y si una persona comienza a sentirse invisible, ignorada o escondida, quizá el problema ya no esté en las redes sociales, quizá sea momento de mirar más allá de la pantalla y preguntarnos qué está ocurriendo realmente dentro de la relación. Porque al final, no se trata de presumir a nuestra pareja ante el mundo; se trata de no hacerla sentir como un secreto. Porque cuando estás orgulloso o orgullosa de alguien lo presumes; cuando admiras lo que hace, su trabajo, simplemente quieres mostrarlo.

Pero en cambio el hecho de saber que soy solo tu pareja en privado, pero una desconocida en público; eso te hace sentir insegura, dudosa, e intranquila.

No necesariamente hay una respuesta negativa detrás de todo esto. Puede haber muchas razones, pero cuando algo nos genera dolor o inseguridad, merece una conversación. No una pelea, no una investigación, no una acusación. Tan solo una buena conversación…

Porque imaginar puede destruir una relación más rápido que una verdad difícil.

Al final, cada pareja decidirá cuánto quiere compartir de su vida. Hay quienes publicarán todo y quienes no publicarán absolutamente nada. Ambas decisiones pueden ser válidas. Lo que no debería ser normal es que una persona tenga que vivir sintiéndose como un secreto.

Porque la privacidad puede proteger una relación, pero el ocultamiento puede hacer que una relación parezca inexistente.

Y cuando hacia afuera todos siguen creyendo que eres soltero o soltera, cuando no existe ninguna señal de que alguien comparte tu vida contigo y cuando incluso las fotografías que tienes con tu pareja permanecen escondidas, inevitablemente se deja abierta la posibilidad de que otras personas crean que estás disponible. Y ahí es donde debemos ser muy honestos.

No se trata de presumir a la pareja. Se trata de no comportarse públicamente como si no existiera.

Porque si estás en una relación, pero mantienes tu vida digital exactamente como si estuvieras soltero o soltera, ¿qué mensaje estás enviando?. Tal vez no estés buscando a alguien más, tal vez nunca tengas intención de engañar.

Pero mientras no exista ninguna señal de compromiso, otras personas pueden sentirse con libertad de acercarse, conocerte, buscarte e intentar ocupar un lugar que, en realidad, ya está ocupado.

Y si además disfrutas de esa atención, respondes a esas insinuaciones o permites que otros crean que estás disponible, entonces ya no estamos hablando solamente de privacidad, sino que también estamos hablando de límites.

Porque no es justo pedirle a una persona exclusividad en privado mientras públicamente mantienes abiertas todas las posibilidades.

Es más que claro que una relación no necesita espectadores, pero sí necesita claridad. No necesita miles de “me gusta”, pero sí necesita congruencia. No necesita fotografías todos los días, pero tampoco debería convertirse en una historia que uno de los dos tiene que esconder.

Porque al final, quizá la pregunta no sea: “¿Por qué no me presumes?”. Sino: “¿Por qué necesitas que los demás sigan creyendo que estás soltero o soltera?”. Y quizá esa respuesta diga mucho más de una relación que cualquier fotografía publicada en redes sociales.

La privacidad es decidir juntos qué se comparte. El ocultamiento es hacer que el mundo crea que estás disponible cuando, en realidad, ya tienes una pareja.

Y nadie debería sentirse orgulloso de ser “la persona secreta” de alguien que, en público, sigue comportándose como si estuviera esperando a que aparezca otra opción.

Y bueno amigos la forma en que se manejan las redes sociales entre parejas es muy diversa, sólo deben encontrar la solución adecuada que mantenga tranquilos a los dos y sobre todo, el dar a conocer que se tiene una relación. Porque una cosa es la privacidad y otra el hacer creer que se te va el ganado si lo das a conocer.

Los invito a leerme en el Diario Digital Extra de La Laguna y también a través de mis redes sociales.

FACEBOOK – Estrellas en el Cielo (Escritor): https://www.facebook.com/Estrellitadelatorrelomeli

INSTAGRAM – estrellasenelcielo_Estrellita: https://www.instagram.com/estrellasenelcielo_estrellita/

Deja un comentario