El que Donald Trump, haya declarado «México hace lo que nosotros le decimos que haga» no debe de ser pretexto para los que están en contra de todo y en favor de nada y quisieran que a México le vaya mal para desprestigiar al gobierno; pues esta declaración debe de tomarse como una balandronada más de las que está acostumbrado a lanzar y que ya se han convertido en parte de su política exterior no solamente con México, sino también con Canadá, Venezuela, Europa y Asia.
Olvida Trump que en política también debe haber moral; y lo que acaba de declarar sobre México, es inmoral, es ofensivo, insultante; va contra la decencia, las buenas costumbres, el respeto a la dignidad, el decoro en las relaciones públicas, máxime en la política exterior donde debe de prevalecer la diplomacia, el diálogo, el entendimiento entre todos los gobiernos del mundo para que pueda haber paz y tranquilidad en la Tierra, que es uno de los máximos propósitos de la Carta de la Organización de las Naciones Unidad ONU, que equivale a la Constitución del planeta.
La reacción de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, de que “en México, el pueblo manda” es una muestra precisamente de la altura de miras que debe de caracterizar a un estadista, a un jefe de estado y no solamente a un jefe de gobierno; pues su contestación está soportada en los resultados de las dos últimas elecciones presidenciales en nuestro país en las que no hubo duda alguna de que la gran mayoría de los ciudadanos decidieron tener al actual régimen político, al que diariamente lo siguen apoyando con su trabajo, estudio, solidaridad con todas las causas sociales y públicas; y sobre todo en materia de política exterior en la que siempre aplica el apotegma de Benito Juárez: “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”, y el mandato constitucional de “no intervención” y “autodeterminación de los pueblos”.
Qué bueno que la primera mandataria del país no cayó en la provocación de una más de las muchas bravuconadas de Trump, qué bueno que contestó diciendo que nadie manda en México más que el pueblo, qué bueno que no se dejó “mojar la oreja”, que no se dejó
“amarrar navajas” para pelear; pues ya ha comprobado que las cosas se logran más con miel que con hiel, y que siempre vale más un mal arreglo que un buen pleito.
Pero será más bueno que el pueblo no caiga en las provocaciones de los opositores a nuestro gobierno que lo quisieran ver peleando con todo mundo, interno y externo; y más bueno sería todavía seguirlo apoyando como hasta la fecha para bien de todo México.














































