Los monstruos de mi habitación ya no sólo duermen conmigo, también entran a hurtadillas a mi bolso para acompañarme todo el tiempo.
Los monstruos de mi habitación se adhieren a mi piel como la picadura de una avispa y en mis momentos débiles se apoderan de mí.
Los monstruos de mi habitación dañan a las personas que yo más amo y las alejan de mí, me dejan sola en un rincón para luego susurrarme en el vacío mi carta de despedida hacia el mundo.
Los monstruos de mi habitación son poderosos, oscuros y crueles, difíciles de controlar o sobrellevar. Rebasan la mayor parte de las veces mi consciencia, me vuelvo ciega y estúpida. Aquí entre nos… Los monstruos de mi habitación planean verme muerta.














































