Se supone que ser joven es sinónimo de cambio, progreso, futuro. Ser joven es el enfrentar desafíos, crear o recrear espacios para su desarrollo pleno o futuro, el convertir problemas en oportunidades, en soluciones, ser el motor impulsor de las sociedades. ¿Y entonces qué está pasando con ellos, con su forma hoy de actuar?, que está sucediendo con su vaga forma de pensar y su pésimo comportamiento, desvalorizados, sin arrepentimientos, y ni una pizca de conciencia.
Últimamente hemos visto con angustia y gran tristeza; accidentes viales, peleas, enfrentamientos, incluso muertes, en donde la mayoría de ellos se han visto involucrados jóvenes o menores de edad, y la verdad, un mundo de preguntas sin respuesta me invade los pensamientos, y me cuestiono, ¿que nos está sucediendo cómo sociedad?, ¿cómo padres?, ¿cómo jóvenes?, ¿cómo familias?, es tan terrible y deprimente ver el grado de alcoholismo que consiguen, las sustancias que pueden llegar a utilizar, el nivel de furia y la falta de control que logran incluso alcanzar.
Es tan devastador ver e incluso presenciar el grado tal en que pierden la cordura, el sentido, la conciencia, tan impulsivos, agresivos y sin límite alguno; hoy en día observar la forma en que salen de los bares, de los antros; sin moderación alguna, perdiendo el juicio completamente, jóvenes que sin titubear pueden convertirse en agresores, tiranos, manipuladores e irresponsables.
Como padres de familia desempeñamos el papel más importante en la vida de nuestros hijos, siempre llega el día que hay que predicar con el ejemplo y hacerles saber en qué están mal, tratar de educarlos de la mejor forma posible, orientarlos y guiarlos por el camino correcto. ¡Claro!, no todo el trabajo corresponde a los padres, sino a los jóvenes mismos, en lo que desean, en su futuro, sus metas y planes, sus sueños, en sus valores y educación.
Hoy en día la juventud se hace llamar generación de cristal, porque ya no es nada soportable un regaño, una llamada de atención, son personas inestables, frágiles e inseguras a quienes debemos de tratar con pinzas para que no se sientan agredidos u ofendidos.
Pero el hecho de ver cómo los jóvenes de hoy manejan su vida, y se sienten libres de hacer y deshacer a su antojo cualquier cosa, significa que no se está haciendo lo correcto para ellos, que se ha estado permitiendo cosas que no les beneficia y que al contrario se han vuelto más irresponsables, indiferentes, insolentes, irrespetuosos y totalmente apáticos ante cualquier situación.
Es necesario hacernos presentes como papás y no permitirles que nos manipulen y se sientan víctimas de la vida, de las circunstancias y hacernos culpables de la forma en que se manejan y van dirigiendo sus caminos, cada uno es responsable de su futuro, de lo que somos, lo que pensamos y lo que hacemos. Hay que mostrarnos con más autoridad, dejar de ser sobreprotectores, de solapar sus errores, sus vicios y hacerlos totalmente responsables de sus actos, de su vida misma.
Claro hay errores que se pagan muy caros, pero es decisión de cada uno enderezar el rumbo. Dejemos de ver con buenos ojos a la manzana podrida, porque los resultados podrían ser desastrosos.
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