Estamos a escasos dos días de la fiesta más grande del año, la celebración de la llegada de Jesús, y la mayoría de nosotros no nos hemos preparado para recibirlo. Cierto, ya anduvimos de tiendas comprando todo lo necesario para la cena de Navidad, y no hemos reparado en gastos para vestirnos el gran día.
Al pie de un pino bellamente decorado esperan los regalos que serán abiertos alrededor de la medianoche, solo que; cuántos de estos regalos son para el festejado? Sí, para Jesús. Es Él quien cumple años. Aún es tiempo de pensar cuál sería el mejor regalo que podemos darle. Se me ocurre qué tal vez le gustaría un abrazo, uno espiritual que le haga sentir y saber que le amamos que en cada brazo que demos esa noche le abracemos a él y lo hagamos con alegría, con amor pero sobre todo con agradecimiento por cuánto de Él hemos recibido.
Seguramente hoy muchos tendremos sillas vacías que duelen… y mucho, pero agradezcamos que ese ser que hoy no está, seguramente estará a la mesa de Jesús llevando nuestro mensaje de amor y diciendo por nosotros feliz cumpleaños SEÑOR y volvamos nuestros ojos a esas sillas que están ocupadas y abracemos con mucho amor porque en cada uno de ellos está el pedacito de alma que nos falta pero sobre todo está Jesús.
Felices fiestas.!!!














































