El cuarto Rey Mago

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A propósito del “Dia de Reyes Magos”, quiero hoy compartir un relato que me topé justo  ayer, y me pareció muy interesante, pues habla de un cuarto rey mago cuya existencia por lo menos yo, desconocía.

“Oficialmente” se sabe que fueron tres los Reyes Magos que acudieron a visitar al recién nacido, pero, un relato escrito por el teólogo Henry Van Dyke cuenta la historia de Artabán, el cuarto Rey Mago de quien poco se habla porque desafortunadamente nunca logró llegar hasta el niño Jesús.

De acuerdo a esta leyenda, Artabán era un hombre con barba larga y ojos nobles y profundos que vivía en el monte Uchita. El mago poseía el don de enterarse de los mas importantes acontecimientos de la época gracias a un oráculo que le avisó sobre la llegada de un ser de luz que traería perdón y redención a todos los pecados de la humanidad.

Por medio de una carta los reyes que ya conocemos se pusieron de acuerdo con Artabán para emprender el viaje que los llevaría hasta el Mesías. Se citaron en el poblado de Borsippa para comenzar la travesía guiados siempre por el astro de luz resplandeciente.

Artabán había planeado obsequiar al niño Jesús piedras preciosas como diamantes, jades y rubíes.

Sin embargo justo antes de llegar a Borsippa el mago tropezó con un hombre que habíasido robado y golpeado. Sin dudarlo se dispuso a brindarle ayuda y le obsequió incluso un diamante.

Siguió su camino hasta donde se encontraría con Melchor, Gaspar y Baltazar. No obstante, éstos habían partido ya dejándole una nota avisando que no podían esperar mas y ya emprendían el viaje.

Esto no detuvo al cuarto Rey Mago y continuó solo la travesia. En los días siguientes se expandió la noticia de que el Mesías había nacido ya y Herodes cegado por la ambición de poder mandó matar a todos los menores de dos años que se entraran en la región.

En el afán de proteger a su hijo, san José y la Virgen María no pudieron permanecer en Belén y emprendieron el viaje a Egipto para ocultar al recién nacido. Por ello Artabán al llegar al pesebre donde nació Jesús, ya no encontró a nadie.

Esto no le desanimó y comenzó a seguir la pista de la Sagrada Familia, sin embargo en el camino se encontró con un soldado que estaba a punto de asesinar a un infante por órdenes de Herodes y para deterno le ofreció el rubí. Para su mala suerte el jefe del soldado supo de esta acción y mandó a Artabán a prisión donde permaneció durante 33 años.

Su salida de la cárcel coincidió con la crucifixión del Mesías a quien nunca pudo entregar los obsequios y en medio del tumulto que se había reunido para presenciar la crucifixión de Jesús se percató de que una esclava estaba siendo vendida y utilizó la última joya que conservaba para comprar la libertad de la joven.

Decepcionado por no haber podido cumplir su misión, se sentó junto a una casa y pidió perdón a Jesús por no haber podido entregarle sus obsequios. Después del deceso del hijo de Dios, la tierra tembló fuertemente y una roca cayó en la cabeza del Rey Mago pero ántes de perecer escuchó una voz que le dijo: “Todo lo que hiciste por los demás, lo has hecho por mi, pero hoy estarás conmigo en el reino de los cielos”.

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