“La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”…Benito Juárez.
Soy de la generación que creció libre, jugó en la calle, iba solita y caminando a la escuela, estábamos en la banqueta con los amiguitos hasta las diez de la noche, contando historias de fantasmas, chismes inocentes y cosas intrascedentes.
Obvio ni en la imaginación existían los celulares, tables, juegos electrónicos, etcétera. La diversión empezaba cuando uno de nuestros amigos llegaba con el consabido ¿vas a salir a jugar? Y lo hacíamos sin temor, emocionados y felices…..
Siento pena por las nuevas generaciones, y hablo de niños y jóvenes porque los unos son esclavos del juego electrónico y los otros del celular.
Ya no se comunican con sus amigos verbalmente, no se reúnen afuera de una casa ni juegan entre si a menos que lo hagan con un control en la mano.
No permiten, cualquiera que sea su edad, que se les llame la atención; mucho menos que se les corrija. Hoy su crecimiento es solo físico: Ponen mas atención al juego que a sus estudios, no leen, piensan solo en aquello que les divierte, no realizan tareas en casa, utilizan el chantaje con sus padres y la violencia física y emocional con quien no está de acuerdo con ellos.
Entonces, como no queremos tener una sociedad convulsa?
Si nuestros niños y jóvenes están creciendo sin conocer los límites; y si esto sucede estamos creando una generación de abusadores. No existe el órden ni la mesura en ellos.
Si el padre da a su hijo todo lo que pide, éste crecerá pensando que tiene derecho a todo cuanto desee. Si la madre limpia su desorden el pensará que otros pueden asumir sus resonsabilidades.
Si al niño se le festejan sus groserías dirá que la falta de respeto es normal y divertida.
Cuando no se le reprende su mal comportamiento pensará que en la sociedad no existen reglas y si les das dinero cuando quieran, pensarán que éste es fácil de ganar y no dudarán en hacer lo que sea por conseguirlo.
Recordemos que en un hogar donde existe el trato fraterno, el órden y la disciplina en automático existirá el respeto y éste ejemplo se propaga, lo mismo que un ejemplo de violencia y abuso
Por si esto fuera poco ahora aquellos que ni estudian ni trabajan hasta son premiados con “becas”.
Qué tal si mejor enseñamos a los niños y jóvenes el camino correcto, aquel que hará de ellos hombres y mujeres de bien; con valores e ideales. Y qué mejor si les predicamos con el ejemplo. Siempre es tiempo de hacerlo.
“Tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino”…Mahatma Gandhi.














































