Capítulo inédito

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Te observo frente a mí tomando una taza de café y viajo a través del tiempo a una de nuestras primeras citas, en donde al igual que ahora, debíamos escabullirnos entre la multitud para que nuestro sutil pecado no pudiese ser descubierto.

Siento la adrenalina correr por mis venas y como las palpitaciones de mi corazón chocan contra la mesa que separa nuestros cuerpos físicos. Pero seguimos teniendo la consciencia de que basta sólo un suspiro para la fusión de nuestras almas perdidas.

El reencuentro de mi esencia más real. El retorno lleva mi apellido y mi composición auténtica, que me desliga de la careta a la cual he estado impuesta. Tras el vasto deshago resurge mi origen, así como el sinfín de emociones con una intensidad abrupta que me parecen difíciles de controlar.

Me dejó absorber de poco por ésa parte oscura de mí y tras cada segundo transcurrido va aumentando su potencia. Necesito la asfixia, los hematomas y las caricias que queman más allá de la piel, ésa llama entre mis entrañas que produce escalofríos, pero de alguna extraña manera… se siente bien.

Luego de padecer un coma emocional durante los últimos meses, han bastado un par de minutos para inspirar mi independencia. Donde todo lo malo desaparece y un simple respiro complementa en totalidad mi ser de oxígeno puro.

Las tinieblas aterrorizan a cualquiera, pero no a ti. Es por eso que justo aquí sentada frente a ti renacen más de mil latidos en sinfonía con tu voz y mi necesidad por querer fundirme en la vida misma me lleva a aproximarme a las quemaduras de las llamas, que dejan rastro más allá de la capa subcutánea de mi piel.

Vuelvo a ser yo y a descargarme entre los barrotes de una prisión que me desliga del tiempo y el mundo entero. Aunque nadie lo entienda, no importa. En este momento, me deslindo de la abstinencia, extiendo mis alas, alzando el vuelo hacia el destino pacífico más lejano al que por fin alcancé llegar.   

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