¡Aprendamos a ser felices con lo que tenemos!…

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Pero, ¿quién de nosotros tiene la llave de la felicidad, quien tiene esa clave para que podamos estar convencidos de que la felicidad completa en verdad si existe?. La verdad creo que nadie tiene esa respuesta, puesto que todo mundo sin excepción alguna hemos pasado en el transcurso de nuestras vidas por muchos momentos que nos hacen dudar sobre la existencia de la felicidad completa. ¡Y claro!, habiendo pasado muchas circunstancias llega un momento de nuestras vidas que creemos que la felicidad no existe y que quizá nunca existirá.

Y la realidad de las cosas es que posiblemente la felicidad completa tal vez no exista según nuestra opinión, puesto que siempre estamos en busca o esperando una cosa más para ser completamente felices en nuestras vidas… Tal vez un mejor puesto en nuestros trabajos, un mejor trabajo, un mejor sueldo, la espera del karma para algunos, la llegada de algún amor, el cambio interior de nuestra pareja, nuestra situación financiera, los comportamientos de nuestros hijos, incluso puede influir hasta nuestra belleza no sólo interna, sino externa; el sentirnos bien y cómodos con nosotros mismos.

La verdad es que existen tantos factores que pueden alterar o cambiar nuestra forma de visualizar el mundo, la vida, tanto internos como externos que nos complican la existencia para encontrar la verdadera felicidad, sin darnos cuenta, que la verdadera felicidad no está en las cosas físicas o materiales, ni en como lucimos ante todos o ante nosotros; hay que darnos cuenta que la verdadera llave de la felicidad tan sólo la podemos encontrar en nosotros mismos, sin tener que salir a buscarla en ningún lugar.

Es tan sólo en nosotros, donde podemos encontrar la felicidad que tanto necesitamos, esa necesidad por tenerla que se vuelve incluso tan obsesiva por conquistar algo, por cumplir nuestras metas, por realizar nuestros sueños a toda costa, por cumplir nuestros antojos, que no nos damos cuenta que por estar en busca de lo que queremos nos complicamos nosotros mismos nuestra existencia, tratando de alcanzarlos.

Claro que ante todo debemos de luchar y poner siempre de nuestra parte para lograr cualquier cosa que nos propongamos, pero esto debe ser sin que interfiera en nuestros sentidos, en nuestras ganas por querer ser feliz.

La felicidad llega sola, así tranquila, sin esa firme y loca intención de querer ganarla a toda costa. La felicidad se presenta en nosotros tan sólo si así lo deseamos, si estamos completamente seguros de lo que queremos. Nada ni nadie debe ser parte de nuestra felicidad, ni debemos tratar de buscarla por ningún lado, la verdadera Felicidad está en nosotros, en lo que realizamos, en cómo lo vivimos, en lo que logramos, en lo que tenemos, en cómo somos.

La felicidad está donde vayamos nosotros, en la actitud que tengamos frente a la vida, la felicidad está al vernos al espejo y querernos tal y cómo somos, en la mirada tierna de nuestros hijos, en el beso dulce de nuestra pareja, en la compañía perfecta de nuestros amigos, en la caricia suave de nuestros padres, en los suspiros, en los sueños, en los pensamientos perfectos, en no esperar lo que no ha llegado, en no forzar lo que estamos forzando, en no desear lo que nos está prohibido, en no culpar a los demás de lo que vivimos, en no guardar odios ni rencores.

La felicidad tan sólo está donde nosotros queremos que esté, en quiénes deseamos que se encuentre. Así sin esperar, sin preocuparnos de más por aquello que nos mortifica, sin enojarnos por aquello que no ha salido tal y cómo deseamos.

Recordemos que la verdadera Felicidad está dentro de cada uno de nosotros, que tan sólo nosotros tenemos esa llave para hacer nuestro mundo mejor, para que nuestra vida gire en torno a la dirección que queremos, que no existen fórmulas ni claves; que tan sólo nosotros podemos ser capaces de verla, de sentirla, de alcanzarla si así decidimos hacerlo, sin preocuparnos demasiado por lo que no podemos cambiar, por aquellos que se quisieron marchar, por las cosas que no pudimos lograr.

La felicidad amigos míos está en nuestros pensamientos, en nuestro corazón, seamos capaces de sentirla y de vivirla, sonriamos siempre a la vida y no dejemos que aquello que no podemos cambiar nos afecte demasiado, no dejemos que el pasado cale aún en nosotros, que lo vivido nos siga perturbando, que nuestros sueños se vuelvan pesadillas, que el tratar de alcanzar nuestras metas nos presione en exceso.

Seamos felices, dibujemos en nosotros las mejores de las sonrisas, que en nosotros está el verdadero cambio.

«La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces; sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días» (Benjamín Franklin).

Amigos dejemos de buscar la Felicidad, porqué esa sólo en nosotros se encuentra.

Los invito a leerme en el Diario Digital EXTRA de la Laguna y en mi página de facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

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