Estrellita de la Torre Lomelí
- El 21 de septiembre se conmemora en México el Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional Mexicano, una fecha que reconoce la importancia deportiva y cultural de uno de los espectáculos más representativos del país.
Torreón, Coahuila a 21 de septiembre de 2026.- Entre máscaras, equipos brillantes, vuelos espectaculares, llaves y el tradicional grito de “¡lucharán a dos de tres caídas!”, México celebra este 21 de septiembre el Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional Mexicano, una fecha dedicada a reconocer a quienes han convertido al cuadrilátero en escenario de deporte, espectáculo y tradición popular.
La conmemoración tiene su origen en el establecimiento del 21 de septiembre como fecha oficial para reconocer a la lucha libre y a sus protagonistas. El decreto correspondiente fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de septiembre de 2019, aunque la fecha también está vinculada con un acontecimiento ocurrido décadas antes: el 21 de septiembre de 1933 fue fundada la Empresa Mexicana de Lucha Libre, actualmente conocida como Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).
Desde entonces, la lucha libre mexicana ha construido una identidad propia a través de sus personajes, máscaras, estilos de combate y la interacción con el público. El espectáculo ha trascendido generaciones y ha llevado a los cuadriláteros a figuras que se convirtieron en referentes de la cultura popular mexicana. Y no solo abarca un deporte único para hombres, sino también para mujeres que se enfrentan valientemente en el ring.
La importancia de esta disciplina también ha sido reconocida en el ámbito cultural. En 2018, la lucha libre mexicana fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México, al considerarse una expresión identitaria integrada por técnicas transmitidas de generación en generación, además de elementos materiales y simbólicos que forman parte del imaginario colectivo.
Las máscaras ocupan un lugar especial dentro de esta tradición. Para muchos luchadores, representan una identidad que permanece separada de la vida cotidiana, mientras que para los aficionados se convierten en símbolos de personajes que forman parte de la memoria colectiva. La rivalidad entre técnicos y rudos, las apuestas de máscara contra máscara o cabellera contra cabellera y las grandes funciones han contribuido a mantener vivo el interés por este espectáculo. Aunque no todos luchan con máscaras, si mantienen su originalidad y su personaje bien establecido.
A lo largo de su historia, la lucha libre también ha encontrado espacios fuera de las arenas. El cine, la televisión, los cómics, los juguetes y otros productos de la cultura popular han ayudado a ampliar el alcance de sus personajes. El propio Gobierno de México ha reconocido su importancia como expresión cultural y deportiva, además de su impacto económico y social.
Más allá del resultado de una caída, cada función representa para los aficionados una oportunidad de encontrarse con una tradición que combina atletismo, dramatización, personajes y participación del público. El sonido de las campanas, el anuncio de los luchadores y el ambiente de las arenas forman parte de una experiencia que ha acompañado a distintas generaciones.
Este 21 de septiembre, la celebración recuerda que detrás de cada máscara y cada personaje existe la historia de una disciplina que, durante décadas, ha ocupado un lugar especial en la cultura popular de México y que continúa llevando al público la emoción de un espectáculo que forma parte de la identidad nacional.





















































