POR: Leonardo Fausto Torres Ramírez (historiador de las religiones).
A través del tiempo se ha menospreciado y criticado a los sistemas religiosos afrocaribeños: santería, vudú, candomblé, palo mayombe, etc. Se les ve como brujería, satanismo, superstición, etc., dependiendo de los ojos de quien les critique. Es irónico como todo mundo critica estos sistemas de creencias, sin conocer nada acerca de ellos.
Esta situación de odio y miedo a los sistemas religiosos afrocaribeños tiene un origen histórico: desde que la Iglesia Católica dominó gran parte del mundo (siglo XV), vino a establecer lo que es correcto y lo que es incorrecto, estando toda religión que no fuera el cristianismo, dentro de lo malo. Por si fuera poco, las religiones de los africanos fueron mal vistas porque pertenecían a sociedades que los europeos veían como incivilizadas.
Ya para el siglo XIX la discriminación hacia los sistemas religiosos afrocaribeños empeoró, pues los estándares occidentales crearon una idea que se expandió por todo el mundo gracias a la globalización, en esos estándares hay que seguir el ejemplo de las personas blancas, cristianas, con dinero y poder, ellos son el ejemplo a seguir en nuestra sociedad. En ese modelo ideal, las religiones de origen africano no tienen espacio, pues vienen de personas de color, de una sociedad esclavizada y marginadas económica y materialmente hablando.
El resultado hoy en día, en pleno siglo XXI, de un proceso histórico enorme se ve reflejado en nuestra sociedad, donde a las religiones afrocaribeñas se les ve como sinónimo de ignorancia, superstición, brujería; pero nunca se les ve como lo que son: sistemas religiosos tan válidos como cualquier otro, tan válido como el cristianismo, el islam, el hinduismo, etc. Si la santería o el vudú fueran de origen blanco o de grupos de poder, serían vistas con otros ojos.
¿Cuántas veces hemos escuchado frases como: “África es pobre porque está lejos de Dios”? No cabe duda de que los prejuicios sobre lo afro están en todos lados. Tenemos que empezar a dejar atrás todo prejuicio que no nos permite progresar como seres humanos e, iniciar con reivindicar a las religiones afrocaribeñas, representa un excelente inicio.












































