Por: Roberto Ramírez Bobadilla
Hace aproximadamente treinta y cinco años que llegué por primera vez a la Comarca Lagunera, el Corporativo de la empresa, para el que trabajaba en ese tiempo decidió realizar, a nivel nacional, auditorías y la revisión de los procedimientos contables y financieros de todas las sucursales en el país; trabajo cansado y desgastante, los empleados nos consideraban una molestia, por toda la información que les solicitábamos y los jefes esperando que no encontráramos errores o alguna otra situación que pudiera afectar su nivel o sus ingresos.
A nuestro equipo lo enviaron a la Comarca Lagunera, donde por cierto no había llovido en buen tiempo, el calor era agobiante. Todos los auditores se quejaban de la temperatura, sólo unas cervezas bien frías los viernes,
sábados y domingos en la tarde-noche, los hacía dormir bien los fines de semana.
Por situaciones del trabajo, uno de esos días conocí a una chica lagunera de buen ver, que me permitió tratarla debido a la revisión de unas compras y sus respectivas facturas, empezamos a salir a desayunar, comer y algunas veces a cenar, nos llevábamos bastante bien y empezamos a salir.
Con el tiempo me regresaron al Corporativo en la ciudad de México, la relación con la chica se mantuvo y algunas veces ella viajaba a la ciudad a verme y otras yo venía a Torreón a verla, en una de mis muchas visitas me presentó a una de sus amigas: Irma Bolívar, una chica muy agradable, “buena onda” dirían los chavos. Me cayó muy bien desde el primer momento y entablamos una muy buena amistad.
Precisamente Irma fue la que me presentó a René de la Torre, fundador de EXTRA de La Laguna, en los días anteriores a la fundación de su periódico, el personaje en cuestión, de verdad era un personaje, un ser humano en toda la palabra: agradable, amable y educado; te explicaba con la paciencia del maestro versado y con manzanas, cualquier cosa o tema que no hubieras entendido; pocas veces recuerdo haberlo visto enojado, se ponía serio en cosas serias.
El día del acto solemne, la inauguración del periódico se realizó en uno de los cines que estaban a un lado de Hipermart Independencia, donde anteriormente se localizaban las oficinas de Contabilidad y Archivo del Corporativo para el que había trabajado.
Las prisas de una inauguración o de cualquier otro evento siempre son el día anterior a la que están programadas, siempre se adelanta o retrasa algo y las carreras son inevitables. Para el Fundador del periódico, las carreras fueron inevitables, se convirtió en un multiusos resolviendo todos y cada uno de los problemas que se presentaban al final y ya más relajado, dio su mensaje.
El mensaje encerraba una satisfacción increíble por el placer que sentía René por haber logrado su sueño. Él que había trabajado en casi todos los periódicos o al menos lo más importantes de la Comarca, ahora tenía el suyo propio.
Sabía por todo lo que iba a tener que pasar y luchar, días de tormenta –como aquel en que peleamos con los abogados porque nos querían embargar equipo-; días agradables –como la posada-; la euforia al ganar los Premios Estatales de Periodismo y miles de cosas más; pero él estaba consciente y le dedicó toda su vida al periódico de sus amores.
El vino espumoso bien frío de ese día y el mensaje esperanzador de René de la Torre en la inauguración, hace treinta años, nos hizo estar seguros, a todos los presentes, que
tendríamos EXTRA de La Laguna para muchos años. Ya van treinta. Vamos por más.













































