Por: Fernando Rangel de León
El Ayuntamiento Municipal de Torreón, Coahuila, debe prohibir a las funerarias, centros comerciales y demás lugares públicos en los que los particulares tienen estacionamientos en sus negocios, que cobren a los visitantes y clientes por usarlos mientras despiden a sus difuntos o hacen sus compras; pues estos cobros los hacen sin base legal alguna; pues no existe algún reglamento que permita esta situación; abusando de esta falta de normativa.
Lo que hay es la obligación de que dichos negocios tengan espacios suficientes y bastantes para que sus clientes puedan estacionarse en ellos, no gratuitamente porque en los precios de sus mercancías y servicios ya va indexado dicho servicio; además deben de verlo como una conveniencia propia para atraer más clientes; facilitándoles el acceso en sus vehículos.
El pasado domingo doce de abril, acudimos a una funeraria al noreste de la ciudad, a un lado del Periférico rumbo a la carretera del ejido Santa Fe, a despedir al buen amigo y gran periodista que se forjó en La Opinión, allá en los años 60’s, Enrique Proa Villarreal, y nos encontramos con que para accesar al estacionamiento hay que sacar el boleto para que suba la “pluma”; que hay que pagar para salir siendo su costo de 25 pesos por cuatro horas.
Este cobro es también para los dolientes, para los deudos, que aparte del dolor causado por la muerte de su ser querido, hay que agregarle el dolor de desembolsar hasta mil 500 pesos, para poder estacionarse y estar acompañándolo por lo menos un día completo.
Es bien sabido que las funerarias lucran con la muerte; pues no obstante que además de ser sus clientes que les pagan elevadas cantidades de dinero por todos los servicios que prestan; todavía les cobran el estacionamiento; haciendo con esto que disminuya la asistencia de más familiares, amigos, conocidos, para evitarse esas molestias y desembolsos; pues ahorita la economía no es muy boyante para todos que digamos.
Algunos funcionarios municipales son insensibles ante esas situaciones de la sociedad porque no las han vivido, ya que incineran y guardan las cenizas de su ser querido, las guardan en nichos en sus casas o en iglesias, evitando por lo regular su asistencia a las funerarias.
El estacionamiento gratuito de otra funeraria que está en la Juárez y La Opinión, debe ser un ejemplo para que la funeraria mercantilista deje de cobrar el estacionamiento.












































