Bajo este lema, la ciudad, presupone, un ponerse de acuerdo: unidos, para vencer; españoles, chinos, negros, ingleses, árabes, y más personas; extranjeras y gentes de otros estados.
Aunque algo sutil, pero incoloro, nos mantiene opuestos…como a los vecinos distantes.
Nosotros decimos, los escuincles, ellos dicen mis bebés. Ellos dicen vamos juntos, nosotros decimos vamos en bola.
Ellos nombran, la prisa, como vamos en friega, vamos con todo. Ellos vamos hechos la raya. Nosotros rápido.
Ellos dicen Yas tás, nosotros, órale pues.
Ellos dicen fuga, nosotros decimos, vámonos.
Nosotros invitamos la cheve, ellos un drink. Claro que no, y ellos ánde no…
Nosotros oiga ma´, ellos oye mamá.
También observamos, que nosotros, invitamos a pasarle al zaguán. Ellos a la sala.
Todos ellos, vieron crecer la ciudad, con un reloj de tiempo de cuatro rostros y su carrillón, ruidoso. El tiquitiqui tac los alcanzó.
Y ahí empezó la babel urbana…dicen, Huevito con frijoles…contestan, hot dog…andando…lets go…bueno adiós, bueno bye…
Cómo está la colonia…y ellos traducen, la clica anda happy; danos un aventón, y contestan, danos un raid.
Y entonces dicen al aire seco, de los cerros grises y azules; vámonos al cantón: no checa, que las morritas, ya se están apañando, las guamas. No, vamos a mi vivienda, en el porche está la party, y las baibies, ya se están empedando.
En la calle, la clica las llama. Ellas Imposibles, las letras, las palabras de unión; y que más bien, son de distinción de fronteras. La palabra, flaqueó, ante la variedad de la gente en el barrio, en la colonia…en la ciudad, se rifa, combatiendo hasta el
alba, de este siglo, la palabra de prístina claridad, se irá abriendo brecha, para buscar esa comunión del que vence al final al desierto…a lo lejos se oye… pa´ cargar pila, de la calle soy y en ella viviré. El esnobismo ¿Será vencido? o vendrá la comprensión de los mata lenguajes, entre todos, los que vencieron al desierto.













































