Urgen servicios en el Registro Público de la Propiedad

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En el Registro Público de la Propiedad en Torreón, entre otros servicios se presta el de la expedición de certificados de gravámenes, para saber si una propiedad está actualmente inscrita allí en favor del vendedor, para saber si se le puede comprar a él; para saber si el inmueble no tiene algún embargo, una hipoteca o una anotación marginal de una demanda judicial; para lo cual se debe de pagar la cantidad de $483., que no se pueden pagar allí porque carecen de cajas de cobro, sino que lo mandan a uno a un banco, estando el más cercano a dos cuadras, o a un OXXO, que también está a dos cuadras.

En el banco no cobran nada extra; pero en el OXXO, sí, cobran $499., que tienen que ser en efectivo, es decir dieciséis pesos más dizque de comisión; pero la tramitología no para allí, sino que continúa porque además piden copia fotostática de la credencial para votar, copia del formato único de pago y copia del recibo.

Pero tampoco la tramitología termina allí, sino que como dentro del recinto del Registro Público de la Propiedad, no existe servicio de copiadora al público, entonces tiene uno que andar buscando donde sacar las copias; encontrándose una en mero enfrente que tiene un letrero de que atienden a partir de las diez de la mañana, y son las once y todavía no abren.

Si uno empieza a hacer ese trámite a las ocho y media o nueve de la mañana, y no se quiere esperar hasta las diez u once para sacar fotostáticas enfrente, entonces hay que ir tres cuadras, cerquita de la Alameda, para sacar las copias.

Pero en todos esos trámites, tanto en el Registro Público, como en las copiadoras hay que hacer “cola”.

Si el Gobernador o el Secretario de Finanzas o el Jefe o Jefa del Registro Público o algún otro funcionario estatal, sufrió algún día esas molestias, debería acordarse y mandar poner una caja recaudadora del cobro de los certificados de gravámenes y una copiadora para el público, dentro de las oficinas de esta oficina.

Pero parece que al gobierno no le interesa para nada la pobre gente, deja que se rasque “con sus propias uñas”; pues lo único que sí le interesa, y, mucho, es recaudar dinero, lo más que se pueda para enriquecerse.

Pero el viacrucis todavía no termina allí, sino que después de haber perdido horas de andar “de la ceca a la meca”, el pobre gobernado tiene que esperar 15 largos días hábiles, cuando bien le va para que el Registro Público de la Propiedad, se digne en entregarle su certificado de gravámenes que además de costarle un dineral, sufrió “Las de Caín”; cuando se requiere urgentemente para vender o comprar algún inmueble.

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