(AGENCIAS) 10 de agosto de 2026.- El fútbol mundial vive un episodio de tensión institucional inédito en los últimos años. La AFC, la Concacaf y la UEFA han hecho público un comunicado conjunto, firmado por sus presidentes y secretarios generales, en el que lanzan un mensaje directo y sin precedentes sobre la gestión al frente de la FIFA. Los firmantes -Salman bin Ibrahim Al Khalifa (AFC), Victor Montagliani (Concacaf) y Aleksander Ceferin (UEFA), junto a sus respectivos secretarios generales, Datuk Seri Windsor John, Philippe Moggio y Theodore Theodoridis- se dirigen a «la familia del fútbol» para reivindicar que el crecimiento del deporte en la última década ha sido fruto de un trabajo colectivo, y no el mérito de una sola persona, en clara alusión al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
La carta se cuida mucho de delimitar qué es lo que no está en discusión. Los firmantes insisten en que su queja no responde a motivos económicos, ni cuestiona el respaldo recibido por ninguna federación, ni pretende revisar decisiones ya adoptadas de forma colectiva, como la ampliación de competiciones o la concesión de los Mundiales de 2030 y 2034. Todas esas decisiones, remarcan, deben mantenerse tal y como se acordaron. El verdadero problema, señalan, es otro mucho más de fondo: la integridad del juego y la de quienes fueron elegidos para dirigirlo.
Crisis
El núcleo más duro del comunicado apunta a un episodio concreto que ha desatado la crisis de confianza: el intento de vender una participación en la propia Copa del Mundo de la FIFA, calificado por las tres confederaciones como una «profunda falta de juicio» y una ruptura fundamental de la confianza con las instituciones a las que la organización debería servir.
Critican además la respuesta ofrecida por la FIFA ante sus vicepresidentes y las 211 asociaciones miembro, a la que acusan de tratar el episodio como un simple fallo de comunicación en lugar de reconocer que la propuesta en sí misma era inaceptable, avanzada con plazos ajustados y sin una consulta real, en lo que interpretan como un diseño deliberado para limitar el escrutinio interno.
Desconfianza
La desconfianza se extiende también al proceso de revisión anunciado por la propia FIFA: las tres confederaciones rechazan que sea el propio organismo quien investigue lo ocurrido, y exigen que cualquier revisión corra a cargo de un tercero completamente independiente, sin intervención del personal de la FIFA ni de ningún otro actor del ecosistema futbolístico.
A este reclamo se suma la denuncia de un episodio muy concreto: a una reciente reunión de liderazgo celebrada en Marruecos solo asistió un único cargo electo, sin presencia de miembros del Consejo de la FIFA ni de asociaciones miembro, limitándose la participación al comité de gestión, formado por personal contratado del organismo. Para los firmantes, convocar a una selección reducida de altos cargos fuera de Zúrich, en lugar de abordar el problema directamente en la sede central, refuerza el patrón de conducta que denuncian.
Llamamiento
El comunicado cierra con un llamamiento a recuperar la unidad como principal fortaleza histórica del fútbol, exigiendo un liderazgo que esté al servicio del juego y no que busque controlarlo, y denunciando silencio donde debería haber rendición de cuentas, y distancia donde debería existir transparencia.
Con esta carta conjunta, las tres confederaciones que agrupan a la inmensa mayoría de las federaciones nacionales del planeta escenifican una fractura institucional de primer orden con la cúpula de la FIFA, en uno de los desafíos más serios a la autoridad de Gianni Infantino desde que asumió la presidencia del organismo.











































