Tenemos tanto que decirnos los seres humanos para mantener una buena relación con nuestro prójimo, pero muchas veces incurrimos en el error de quedarnos callados (no sabemos qué decir) o bien caemos en otro extremo: usamos la verborrea (hablamos tanto que se nos evita).
La verdad es que muchas veces no sabemos comunicarnos, pues para mantener una agradable comunicación con otra persona, debemos tener en cuenta lo que queremos decir y/o hacer, incluso cuando damos respuesta a un amable saludo, ya que no basta con volver a repetir un árido “Buenos días”, sino que tenemos que sonreír, así sea levemente, pues un gesticular cordial equivale a muchas palabras.
Tiene sus interpretaciones el abstenerse de contestar o decir algo en el momento en que nos encontremos a alguien, sin caer en el extremo de dar una respuesta “empalagosa”, pues tanto quedarse callado o esquivo, como “soltarse la lengua” con una retahíla de palabras y expresiones de todo tipo, resulta desagradable para el interlocutor.
No hay nada mejor que dar respuestas concretas y correctas en una conversación, sin dar vueltas y vueltas a un mismo asunto, pues denotamos no saber qué queremos decir, como lo hacía el cómico “Cantinflas”.
Hace tiempo había concursos de oratoria, conocidos como “La Fiesta de la Palabra”, en los que los participantes se preparaban convenientemente para intentar superar a otros disertadores, y para ello no sólo desarrollaban un tema en específico, sino varios. Para eso debían estar al tanto de los acontecimientos del día, pero también de hechos históricos, entre otros temas.
No todo el mundo debe estar en tales condiciones, pero sí de tener una elemental preparación, lo mismo para hablar como para entender una charla con amistades y también con amigos casuales.
No debemos repetir, simplemente, lo que oímos (como los loros), pues somos seres pensantes, preparados para enfrentarnos al mundo actual, sin conformarnos con la utilización de vocablos que escuchamos en las redes sociales, así como
algunos locutores de radio y televisión, pues de un tiempo a la fecha predominan los comunicadores improvisados y lamentablemente su hablar incorrecto, cunde.
Por lo tanto, preparémonos para una buena conversación, y para ello leamos de todo, pero en especial buenos libros y si de algo nos enteramos en la red de redes (internet), investiguemos si es acertado lo que nos llamó la atención, pues la más de las veces se vierte toda clase de mentiras, que solo tienen visos de verdad, y de esa manera evitar que seamos tildados de mentirosos o ignorantes.
¡Es cuanto!














































