En esta vida nos presentamos ante circunstancias en las que a veces nos volvemos tan aferrados e insistentes, y reconozco que en ocasiones hay que hacerlo, pero dependiendo de los motivos.
Sabemos que existen cosas que así lo ameritan, que solo insistiendo en algo, podemos conseguir salir adelante; esto aplica en la realización de un sueño, en el término de algún proyecto, en lograr algún trabajo, en cumplir una fantasía; en este tipo de situaciones, claro que vale la pena ser tan insistentes para poder lograrlos, pero existen algunas otras cosas, que se vuelve tan molesto el insistir y sobre todo que hasta puede denigrarnos como personas.
Debemos de ser fuertes y de tomarnos el valor que en verdad nos merecemos, somos mucho y valemos demasiado como para volvernos personas insistentes y aferradas en cuestiones del amor.
¿Insistir en el amor?, es como si no existieran más personas sobre la tierra, como si no valiéramos lo suficiente, como para estar insistiendo con una persona en dónde es más que notorio el desinterés por nosotros.
Creo que a veces olvidamos todo lo que valemos, olvidamos que nuestro espejo nos dice diariamente lo que merecemos, nos cuesta darnos cuenta lo que mucho que somos.
¿Acaso no somos importantes?, acaso valemos tan poco cómo para seguir insistiendo en alguien que no tiene el mismo interés en nosotros, en alguien a quien le debemos pedir cómo queremos ser tratadas, cómo nos hace sentir su desdén, a alguien con nula responsabilidad afectiva, que es más que claro que no somos lo bastante importante para hacer cosas por nosotras, por cambiar actitudes, por darnos nuestro lugar, por darnos tan sólo un poco más.
Para que insistir en algo que no tiene razón de ser, para que insistir con alguien que se nota no nos presta la debida atención, para que insistir con alguien a quien en definitiva no le importamos así como nos importa a nosotros.
Claro!, alejarse de alguien toma su tiempo, duele muchísimo, pero más duele estar en un lugar donde no nos valoran, donde no somos tan importantes, donde no nos toman en cuenta, donde nada se siente correspondido.
La verdad de las cosas es que, si debemos de luchar por ganarnos el amor, un puesto con alguien, eso no es amor; recordemos amigos que el amor comienza por nosotros mismos, que primero debemos ser nosotros antes que nadie. Aunque a veces resulte difícil el tener que alejarnos de alguien, créanme conforme pase el tiempo sabremos que habrá valido la pena el irnos.
No hay que ser insistentes y aferrados, y mucho menos por amor, quien nos quiera bien no debe ponernos entre la espada y la pared, no debe de colocarnos en circunstancias incómodas y mucho menos debe hacernos que luchemos por él o por ella, sobre todo no debe hacernos sentir inseguras y desvalorizadas. Claro que en una relación se lucha por estar bien, por la relación; pero es una lucha entre ambos, pero cuando alguien se vuelve indiferente a nuestros sentimientos, cuando ese alguien nos hace que luchemos por estar con ella, cuando no nos pone como prioridad, cuando no nos da nuestro lugar, cuando es indiferente a lo que sentimos, entonces es más que obvio que ese no es nuestro lugar y nunca será nuestro hogar.
El amor no es cuestión de poderes, de demostrar, de ganarse un puesto en el corazón de un ser amado; el amor es lucha de ambos, es el cariño, la comprensión, la solidaridad, el estira y afloja por parte de los dos, el recibir y dar, la reciprocidad.
El verdadero amor no nos hace enfrentarnos a retos por ganarnos un poco de cariño, de atención, de comprensión, de compromiso, de lealtad; eso no es amor, no es la lucha constante por hacernos visibles ante los ojos de él o de ella, no es hacer lo posible para que nos quieran.
Por ahí hay un texto que dice: «Si me quiere en su vida, usted me pondrá en ella. Yo no debería estar peleando por un puesto». Y esto es totalmente cierto, no se lucha porque nos presten atención, no se lucha por tratar de ser importantes para alguien, ni por pretender amor de parte de alguien que se nota no somos importantes para ella o el.
Amigos debemos de darnos el valor que merecemos, todos somos únicos y especiales, no hay que ganar puestos, quien en verdad nos quiere cerca hará lo posible para hacérnoslo saber, hará lo posible para demostrarnos que también somos importantes para esa persona.
Si debemos luchar por obtener amor, es que la realidad de las cosas él o ella no merece estar con nosotros. Existen tantas personas en el mundo, entonces porqué tratar de ocupar un lugar o ser valorados por alguien a quien debemos de pedirselo.
Duele mucho salir de una relación con la cual deseabas formar un futuro, tener un vínculo, sueños, metas, proyectos; pero a veces no solo basta con uno; la relación es cosa de dos.
Así que amigos, cuando no somos importantes es tan notorio; vamos a alejarnos de donde no somos prioridad; aferrarnos a alguien, sólo nos hará daño y eso es algo que nadie merecemos, somos importantes y si alguien no ve eso, entonces vámonos de donde no nos quieren. ASÍ LAS COSAS!…













































