En la mitad de la noche, me encontré… mientras veía crecer la marea del océano y cómo el viento despeinaba mi cabello.
Me encontré en medio de una plática con mi amada familia, en el trago de una deliciosa margarita y cuando no podía respirar a causa de la risa.
Me encontré en la espera de una deliciosa cena y cuando por fin degusté mi postre favorito. Entre tanto, sentía una dicha que nunca antes había experimentado, era la primera vez que la plenitud invadía cada espacio en mi composición de apenas metro y medio. Pero era como si de puntitas pudiera alcanzar el cielo.
Me encontré al cantar mientras paseaba y saludaba a personas desconocidas con entusiasmo, me encontré al realizar apasionadamente mis actividades laborales, en la entrega a mi trabajo, al conectar con compañeros extraordinarios, con ése toque de efecto benéfico hacia mi paz mental.
Me encontré al orar de rodillas en una iglesia, con la gratitud a flor de piel y ésa sonrisa en mi rostro un tanto pícara que pocos pueden entender.
Me encontré al acostarme con mi perro y sentir cada noche como descansa su cabeza tan cerquita de mí. Me encontré al compartir lo mucho o poco que tengo hacia aquellos a quienes amo, al descubrir mis capacidades como ser humano, al ver florecer mis valores inculcados desde niña, al vivir mi libertad con consciencia y responsabilidad.
Me encontré a mí misma en medio de aquella tan temida soledad, una soledad tan cálida y preciosa que me sienta bien. Donde el tiempo, le economía, la emoción, las ganas son enteramente mías. Aún me cuesta creer cuánto me costó poder ofrecer lo más grandioso del mundo a la mujer frente al espejo, a quien le debo todo.
Justo ahora soy conocedora de quién soy, de mi amor, mi fortaleza, mi oscuridad, mis pasiones, mis capacidades, mis victorias, mis derrotas, mis locuras, mis miedos, mis virtudes y mis defectos. Pero hoy ya no hay freno, doy paso a todos mis sueños para que tengan el espacio, la dedicación y el tiempo de ser realizados. Ahora todo lo imposible se transmuta en realidad.
¡Por fin me encontré! y prometo fielmente que… ya jamás me suelto.












































