En algunos países, como EEUU, los funcionarios públicos buscan el cómo sí en lugar del cómo no, en todos los trámites que ante ellos efectúa la población; contándose la anécdota de que un mexicano en ese país tuvo la necesidad de acudir ante una autoridad a legalizar su situación migratoria, faltándole su acta de nacimiento, pidiéndole el servidor público sus datos del Registro Civil, y conforme a ellos pudo obtener desde allá una copia de su acta de nacimiento, de aquí de México; la que al llegar le hizo el servicio requerido.
En cambio en México, todos los funcionarios públicos buscan con lupa cualquier clase de pretextos para no prestar el servicio requerido; es decir, siempre hayan el cómo no, para dar la negativa; causándole así mucha frustración al peticionario que acudió múltiples veces a la oficina pública, con un sinfín de incomodidades y muchas molestias y gastos de transporte y pérdida de tiempo.
Esta frustración del público se convierte en un enojo de tal dimensión, que para su desahogo busca la forma de hacer sentir su presencia y la necesidad y urgencia de que la autoridad resuelva su problema; que en algunos casos es colectivo; y que es cuando organizados y unidos recurren como última instancia a los bloqueos de las vías públicas, principalmente de las de mayor circulación, para aumentar su presión.
Estos bloqueos son para que el público sea escuchado y atendido por las autoridades “como Dios manda”, pues lo ve “como Dios a las liebres, chiquitas y orejonas”, y es hasta entonces que lo atiende; pues al parecer ese es el único lenguaje que entiende el gobierno para cumplir con su principal obligación que es la de servir a la población toda; principalmente en servicios como agua potable, drenaje, mejoría de las vialidades, pavimentación, alumbrado público, prevenir las inundaciones, planificar un debido transporte público para toda la población y otros.
Desafortunadamente, estos bloqueos perjudican a la misma población que no llega a tiempo a sus lugares de trabajo, de estudio, habitación; siendo así un mal necesario para que las autoridades resuelvan adecuadamente los problemas que a todos atañe.
Los bloqueos son efecto de un mal gobierno y de una pésima administración, que son los únicos causantes de los mismos.













































