Los calendarios escolares

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Cuando nos tocó estudiar desde 1° de primaria hasta el 5° año de profesional, 17 años de 1951 a 1968, había en el país dos calendarios escolares, el A y el B.

Las clases del A empezaban en febrero y terminaban en noviembre del mismo año y era en los lugares del país que tenían clima frío y templado, como la Ciudad de México, el centro de la República, la ciudad de Durango y otras.

Las clases del B iniciaban en septiembre de un año y concluían en junio del siguiente y era en los lugares del territorio de clima caluroso, como la Laguna, Coahuila, Nuevo León,  Chihuahua, Sinaloa, Sonora y otros.

Actualmente rige el calendario B para todo el país, con pequeñas variantes.

Esto vino a nuestra memoria porque hay la propuesta de la Secretaría de Educación Pública y de las Secretarias de Educación Pública de las 32 entidades del país, de que las clases para más de 23 millones 558 mil 41 alumnos, concluirían este 5 de junio, para reanudarlas el 31 de agosto, es decir, serían 3 meses de vacaciones, en vez de los dos meses que se tenían en los calendarios A  y B.

Recortándose de alrededor de 186 días a 157 días efectivos de clases.

Este recorte del calendario escolar es para las escuelas públicas y privadas de educación básica y media superior; pues las universidades son autónomas y son ellas las que independientemente decidirán si recortan o no su calendario escolar.

Las razones y motivos  para proponer este recorte del calendario escolar son el calor y el futbol; reflexionando nosotros que el calor siempre ha existido y que el futbol de la Copa Mundial, a jugarse en México, en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, se anunció desde hace 4 años, y es hasta el cuarto para las doce en que las autoridades educativas pretenden que los educandos holgazaneen con el pretexto del futbol.

No se sabe qué medidas educativas están tomando las autoridades de EEUU y Canadá, países en los que también tienen sedes para el jugo de futbol de la Copa Mundial, para dar asueto a los educandos.

No cabe duda que al futbol se le ha endiosado; pues como bien lo dice mi querido amigo torreonense y ensenadense por adopción licenciado Alfonso García Quiñones, de que desde lo alto del cielo vieron el balón de futbol en la cancha  y lo confundieron con la ostia.  

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