No existen palabras
que antes no haya escrito,
dedique poesías durante
la mitad de una década
que hoy quedan vacías y
con tu nombre como
una foto añeja.
Un sorbo de tequila
no me cura,
así como tampoco
mi canto abierto lleno
de despecho,
el frío del adiós
me ha congelado
el corazón.
Llevo una herida
en lo más profundo
de mi ser, y mientras
espero a que sane
disfruto cada segundo
de dolor, pues
ya es el último tirón
de estas cuerdas
que me ahogaban y
me manejaban dentro
de un escenario humillante.
Ya he llorado tanto
aún con la consciencia
de que no mereces
ni una lagrima más,
al menos no de mi parte.
¡Qué más da!
En cuestiones del amor
no cabe la lógica y
mucho menos el orgullo.
Así que sólo por hoy,
te dejo mis sagradas y últimas letras.














































