La doble nacionalidad

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La nacionalidad mexicana es por nacimiento por el ius soli, el suelo en el que se nació y por el ius sanguinis, el derecho de la sangre de sus padres, lo que quiere decir que aunque se nazca en el extranjero, se es mexicano por serlo su padre o madre o ambos; y por naturalización de los extranjeros obtenida en la Secretaría de Relaciones Exteriores, mediante un procedimiento administrativo que termina con la carta de naturalización.

Es importante distinguir esas dos clases de nacionalidad mexicana porque para ocupar cargos públicos de elección popular se requiere ser mexicano por nacimiento, principalmente para Presidente de la República, Gobernador, Senadores y Diputados; extendiendo la Constitución ese requisito “para todo el personal que tripule cualquier embarcación o aeronave que se ampare con la bandera o insignia mercante mexicana… desempeñar los cargos de capitán de puerto y todos los servicios de practicaje y comandante de aeródromo”.

Es comprensible este requisito de ser mexicano por nacimiento porque lo que se quiere es asegurar que personas que tienen la alta responsabilidad  de cuidar la soberanía nacional hayan nacido por ius soli o ius sanguinis,  en su patria, que se supone deben amar.

A fines del siglo pasado la Constitución se reformó para admitir la doble nacionalidad de los mexicanos para la obtención de más beneficios de los mexicanos en el extranjero en un mundo cada vez más globalizado; pero como todo progreso que tiene su precio, la doble nacionalidad ha sido aprovechada  por algunos políticos y funcionarios públicos como lo está haciendo el ex gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, que está utilizando su nacionalidad estadounidense, debido a que nació en Estados Unidos, para no ser extraditado a México para que enfrente a la justicia por delitos graves que se le han imputado.

Durante su conferencia matutina de este martes, la Presidenta anunció que enviará al Congreso de la Unión, una iniciativa de reforma a la Constitución, para que en casos como el de la Presidencia de la República, Gobernadores, Senadores y Diputados, además de los requisitos para ocupar esos puestos se añada el de que no deben de tener doble nacionalidad.

Es conveniente distinguir la nacionalidad de la ciudadanía, pues ésta es un derecho político que en México se adquiere a los 18 años de edad, y presupone la nacionalidad mexicana y tener un modo honesto de vivir.

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