Los gobernantes que están decidiendo ubicar en el centro de Torreón, oficinas públicas, se justifican diciendo que es para reactivar el comercio y darle vida porque se está “muriendo” al salirse de allí los establecimientos mercantiles visitados por los habitantes no solamente de la ciudad, de las colonias y de la periferia sino también del campo y de otros municipios.
La falta de vida en el centro de Torreón, se debe también a que los nuevos cines, centros de diversión, restaurantes y toda clase de negociaciones, se instalan en las plazas comerciales del oriente y noreste de la ciudad, en zonas bien comunicadas con calzadas, bulevares y el periférico, con amplios estacionamientos y a los que se llega a ellos fácilmente y en poco tiempo.
Aparte de estarse adaptando para juzgados lo que fue el Hotel Elvira y Palacio Real, que se proyecta entrarán en funciones a mediados del entrante 2027, después de estar funcionando desde el 29 de noviembre de 1999, en el Palacio de Justicia, a una distancia de alrededor de 10 kilómetros de distancia del centro, en instalaciones funcionales y con espacio suficiente para estacionamiento; ahora el gobierno está proyectando llevar al centro el Registro Público de la Propiedad.
Actualmente el Registro Público de la Propiedad, se ubica en la avenida Escobedo casi esquina con la calle González Ortega, en un local inadecuado y con algo de problemas de estacionamiento; por lo que se va a empezar a remodelar el inmueble que albergó a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje JLCA, en la calle Zaragoza, entre las avenidas Morelos y Matamoros, y que ahora se ubica en la Morelos y Jiménez; para en su lugar albergar al Registro Público de la Propiedad.
Un dato curioso es que el presidente de la JLCA, fue el Licenciado Javier Armendáriz Reyes Retana, quien recientemente ha sido nombrado Director del Registro Público de la Propiedad, por lo que al cambiar éste a donde estaba aquella, él regresaría al mismo lugar.
Ojalá que con la nueva ubicación de las oficinas públicas el centro se reactive económicamente no solamente para que le dé vida sino también para darle florecimiento a la fisionomía urbanística de la época de oro a Torreón, que la caracterizó como una de las ciudades más modernas y bonitas del país.












































