¿¿¿Habrá otro Don Carlos???

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Al cumplirse este jueves siete años de su partida, a Don Carlos A. Herrera Araluce, sigue extrañándosele no sólo en “su” Gómez Palacio, sino en gran parte del territorio nacional y hasta del extranjero, en donde atendía gran parte de sus exitosos negocios, ahora a cargo de sus hijos, la tres veces alcaldesa gomezpalatina Leticia Herrera Ale y Carlos Manuel, así como de su nieto Ernesto Herrera Reza “Güino”,  un chavo del clan Herrerista que promete dentro de la política.

Y es que Don Carlos, fue en vida un próspero empresario que incursionó con alta notoriedad, tanto en la política nacional y duranguense, como en las industrias lechera, restaurantera y hotelera.

Fue en el período 1974-1977, cuando ocupó por vez primera la presidencia municipal, repitiendo el cargo en la administración 1998-2001, relevándolo también por primera ocasión su hija Lety para cubrir el trienio 2001-2004. Poco antes, el político empresario se había dado a la tarea de crear el Parque Industrial Lagunero de Gómez Palacio, que sería su orgullo.  

Herrera Araluce, inquieto por naturaleza, obtuvo en el 2003 la diputación federal por la LIX Legislatura, cargo al que renunció a las pocas horas de haber tomado posesión, pues anhelaba llegar a la gubernatura de la entidad duranguense.

Después de realizar los convenientes “amarres” que marca la política con los delegados del Revolucionario Institucional de aquella época, y cuando Don Carlos más confiado se encontraba en su triunfo, fueron entre ocho o diez comisionados los que, por unos cuantos billetes, una buena cena con música y abundantes bebidas que se les ofreció en el rancho de  un exgobernante, tomaron la decisión de traicionarlo, dándole su prometido voto al otro candidato.

Desalentado y decepcionado por la infame maquinación de que en la contienda interna priísta había sido víctima en la capital duranguense, Don Carlos, calificado desde entonces como el mejor alcalde de Gómez Palacio, anunció fatigado su retiro de la vida política.

Aunque malhablado y de recio carácter, Don Carlos supo siempre comportarse a la altura y en los diferentes niveles en que su vida transcurrió, ganándose el aprecio y las simpatías de sus conciudadanos y gobernados, dependiendo del lado público o privado en que se encontrara.

Fue un hombre respetable que, sin un asomo de soberbia, siempre se dedicó a ayudar a miles de gomezpalatinos; a unos ofreciéndoles empleo en sus empresas y a otros, dándoles oportunidad en la administración pública que encabezaba.

Incluso existen varios testimonios de que en varias ocasiones sacó dinero de sus bolsillos para dárselo a los más necesitados, generosidad que evidentemente supo inculcar y hasta de encargar a sus seres queridos, desde su esposa Doña Vilma, hasta sus hijos Ernesto –qepd-, Lety, Carlos Manuel y nietos.

A como se vislumbra el actual panorama político, sólo su hija Lety tiene el chance de igualar  y quizás, hasta de superar el desempeño de su progenitor.

Necesariamente habrá qué estar al pendiente de la familia Herrera, siempre y cuando el Creador nos conceda vida y salud.

Por hoy, fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.

Para quejas y sugerencias, aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

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