En otra vida nos quedamos juntos, multiplicamos los momentos felices y me regalas tus mejores sonrisas. Nos enamoramos a diario por años y llegamos a comprar la casa que tanto soñamos, discutimos sobre los muebles del hogar, pero al final siempre terminas complaciéndome.
En otra vida volvemos cansados del trabajo anhelando acurrucarnos, caminamos en el parque con nuestras mascotas, platicamos durante la cena y hacemos el amor casi a diario antes de dormir. Yo me cobijo con el calor que emana de tu cuerpo, mientras mi insomnio encuentra su cura a través de tu respiración.
En otra vida respondí con un ¨sí¨ al verte de rodillas, mientras adornas mi dedo anular con un anillo brillante, nuestras familias nos llenan de abrazos y miles de felicitaciones. Mis lágrimas de alegría son casi incontrolables por el inicio de nuestro compromiso, que lleva grabado un ¨para siempre¨ y suena a mi final de cuento de hadas.
En otra vida te expresó mis más profundos sentimientos a través de los votos matrimoniales, bailamos nuestra canción en medio de nuestros seres queridos y siento como el amor flota alrededor de nosotros, al mismo son de los miles de aplausos a nuestro favor.
En otra vida pintamos el cuarto de nuestro bebé y es como si los tres nos fusionáramos en un solo ser mientras lo vemos crecer. Te observo lidiar con el manual de la cuna, pero disfruto cada momento que compartimos y más que gracioso, es impresionante hasta dónde hemos llegado.
En otra vida vamos viendo crecer a nuestros hijos, tan arraigados a buenos valores y al pasar de los años, somos testigos de cómo cumplen cada uno de sus sueños. Entonces, nos tomamos de las manos, nos regalamos las más sinceras sonrisas y al mirarnos a los ojos, nos cercioramos que un amor como el nuestro es único e indescriptible. El destino jugó bien sus cartas, para una vez que nos encontráramos, jamás volver a soltarnos. Pues eras la llave precisa para abrir la cancela de acero que protegía a mi corazón.
En otro universo te ofrecí la vida misma y a cambio, tú me ofreciste la tuya. Nos cuidamos y nos amamos tan intensamente como nadie lo imagina.
En otra vida no se rompieron mis labios y tampoco terminé con el alma deshilachada, vagado en sitios oscuros con el corazón en la mano esperando que volviese a sentir. Porque en otra vida no hubo una despedida, pues nunca nos dijimos adiós.
En otra vida, nos quedamos juntos… En otra vida, pero no en esta.












































