Deceso

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Me despierto en medio de la noche sólo para observar mis muñecas atadas al sofá, mientras pataleo me falta el aliento en mi intento absurdo de escape, no hay más fuerzas que puedan anular el sufrimiento.

Las lágrimas encharcan mis ojos y viajan por mi rostro, reflejando el deseo de mi liberación. Estando encadenada durante largos años, a migas de pan y gotas de solución salina, me cuesta recordar cómo era el caminar a la luz del sol, sentir calor, el sabor de una tableta de chocolate o escoger el atuendo apropiado para alguna ocasión.

Soy un elemento desnudo cubierto de mantas sucias y con un montón de frío que casi podría llegar a descomponerse aquí mismo… Fallezco en vida con la respiración de una mente suicida artificial, sin ningún tipo de salida salvo la misma muerte.

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