Cuando quiero llorar, pero no lloro…
Se me enchina la piel,
sobre mi cuerpo caminan a
hurtadillas los escalofríos y
de pronto: me congelo.
Cuando quiero llorar, pero no lloro…
Se entrecorta mi voz,
mientras hablo conmigo misma
para desmenuzar un dolor
que asusta y siempre mantengo
en silencio.
Cuando quiero llorar, pero no lloro…
Siento como me asfixio a mí misma,
manteniendo la fachada
de una fortaleza ficticia que
me consume de a poco.
Cuando quiero llorar, yo hago lo imposible
para guardar la compostura y
me observo en el espejo,
para comenzar a exigirme
lo que, en ese momento, no tengo.
Cuando quiero llorar… yo nunca, nunca, lloro.













































