Colonización al vacío

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¿Cómo se supone que pueda conciliar el sueño tras haber vivido un frenesí de emociones?

Ni siquiera sé el por qué intentaría escribirlo si no hay forma literaria para acercarme a dicho sentir. La experiencia de ser vulnerable sobre las palmas de alguien más, que tienen el toque perfecto para erizar tu piel y llegar a la herida más recóndita y tenebrosa a través de un suspiro. Basta sólo un par de minutos para reintegrar los pedazos de mi alma.

Lo veo a través de sus ojos: una guerra, un estallido de bombas, una catástrofe que arrastra con todo aceleradamente hasta convertirse en mis gritos ahogados entre la línea sutil del deseo y el dolor. Evocación de ti, mil pesares sobre lo que durante más de una década mantuve oculto. La verdadera magia y el cielo en la tierra, una fantasía escondida en mis adentros que ni siquiera sabía que tenía. Tu supremacía sobre mi mente, despertando los más profundos sentimientos, aunque he de confesar que algunas veces me sumerjo demasiado en ése océano que no quiero salir a la superficie nunca más.

Pero sólo en medio de cuatro paredes nace esa fuerza y entonces tengo la bendición de ser yo misma. Una vez en el exterior, la coraza vuelve y retrae el poder de mi espíritu, deduciéndome a un simple mortal. Deambulo descalza en medio de la nada, con el sonido del aire intentando emular tu voz para darme vida, pero sigo dando pasos en falso con los ojos vendados, porque el hecho de auto conocerme a través de ti sigue doliéndome y me pierdo en la interminable confusión de saber si estoy bien o si la oscuridad es parte de mí. Para luego recordar que Jesús camino con las mismas heridas como acto de amor, y ahora para nosotros es una devoción. Quizá, sólo quizá… estoy entonces más cerca de ser perdonada, obtener la cura absoluta y la eterna rendición de mis demonios.

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