Cólera

0
1509

Choqué de golpe con la pila de emociones muertas justo en medio de la carretera, mi frente comenzó a sangrar las caricias que recibía de hombres desconocidos en una oscura habitación. Podía verme a mí misma sin movimientos, congelada en el tiempo, siendo objeto satisfactorio de deseos ajenos que causaban mis náuseas nocturnas y anulaban mi apetito durante el día.

En cada esquina había una parte de mí que se desvanecía hasta hacerse polvo y cada beso dolía como un cuchillo clavado que resultaba imposible de retirar.

La escena de pronto se tornó en una masacre cuando se apoderó de mi cuerpo la bestia salvaje que habitaba dentro de mí. Cansada de la humillación y tonterías sin sentido tomaba el arma y sin pensar apretaba al gatillo hasta acabar con cada individuo que en forma de amenaza cargaba un daño colateral.

Éste monstruo parecía ser la salvación de la tierra sagrada que alguna vez en algún lugar recóndito, me fue prometida.

Deja un comentario