¿Alguna vez te sentiste increíblemente insensible? ¿Al punto en donde te sometes a cosas, situaciones o personas sólo para intentar sentir algo?
No parece normal el conflicto de volver a creerte humano, experimentar sensaciones y entonces mirarte al espejo para sentirte vivo de nuevo.
Asusta el hecho de sólo pensar con frialdad, monitorear en tu interior para encontrar la podredumbre de tu espíritu y preguntarte quién eres o en qué demonios te has convertido.
Así que te aferras a lo poco que te haga sentir el latido de tu corazón, para no perderte en la inmensidad de la arrogancia y el oscuro abismo de la ambición. Pero mientras tanto, la nostalgia y la ira continúan arduamente por la adquisición de tu ser, ejerciendo control en cada acción, en cada decisión sin ningún sentimiento de por medio.
No hay piedad, no hay empatía, no hay más lágrimas y mucho menos encanto en absolutamente nada. Ahora todo es sombrío, real y frío.
¿Alguna vez te sentiste así? Increíblemente INSENSIBLE.













































