Agobio

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 El cansancio mental se transforma en físico, ya no puedo sostener tu mano para continuar con la trágica escena de ser tuya. Donde tus dedos se han vuelto frías y no estremeces más mi piel. 

 La presión aumenta, siento mi corazón desfallecer ante la inútil entrega íntegra frente a un público invidente. Sobre mi estallido de ¡ya no puedo más! se me adorna de soberbia y rebeldía. 

 Nunca tuve tantos deseos de salir huyendo, de correr y seguir a gatas hasta llegar lo más lejos posible, en donde nadie me reconozca e incluso yo, olvidé mi propio nombre. 

 Cargar mi cruz con dignidad y una pizca de esperanza que me he inventado. Volver a respirar y a sonreír frente al atardecer. Representar en carne el significado de la paz, dejarme envolver por la amnesia y sólo ser yo. Por vez primera… sólo yo.

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