Querétaro a 08 de octubre de 2026.- El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, negó este miércoles que exista un acuerdo con Estados Unidos para la construcción de una nueva academia internacional de capacitación policial, un proyecto que ha generado polémica por la intervención del embajador de EE.UU. en medio de tensiones entre México y Washington.
Kuri señaló que la participación del embajador estadounidense, Ronald Johnson, en la colocación de la primera piedra de la academia el pasado 2 de octubre fue solamente “un acto protocolario” y no implicó un acuerdo con Estados Unidos ni la participación de agentes de ese país.
El gobernador aseguró que la naturaleza del evento fue precisada en una carta enviada previamente a la SRE, donde “se especificó que no había ningún tema de agentes que habían intervenido”.
“Nunca haría yo algo en contra de mi país”, sostuvo Kuri, en entrevista con medios.
Además, puntualizó que el proyecto aún está en etapa inicial, y que el proceso de construcción avanzará “como marca la Federación”.
En ese sentido, Kuri descartó una ruptura con el Gobierno federal, luego de que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, cuestionara la probable participación de EE.UU. en el proyecto.
“Seguiremos trabajando de cerca con la Federación y también trabajando de cerca con aquellos que quieran apoyar a Querétaro”, agregó.
El pasado viernes, Johnson fue invitado por Kuri a la colocación de la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial.
Días después, Sheinbaum exigió el aval federal de la academia, al señalar que cualquier proyecto estatal de cooperación internacional en materia de seguridad deber ser presentado a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), que solicita la opinión del Grupo de Alto Nivel de Seguridad (GANSEG), integrado por las dependencias federales de seguridad y la Cancillería.
La polémica ocurre meses después de una fuerte controversia entre la presidenta y la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, luego de un operativo antinarcóticos en ese estado en abril pasado en el que murieron cuatro personas, entre ellas dos agentes estadounidenses identificados por medios como integrantes de la CIA, cuya participación operativa no fue informada al Gobierno federal.













































