Pogacar corona a Del Toro como su gran heredero para reinar en el ciclismo

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(AGENCIAS) 29 de julio de 2026.- Isaac del Toro llegó a Barcelona como el tercer mexicano que tomaba la salida del Tour de Francia y abandonó París tres semanas más tarde como el primero de su país que subía al podio. A sus 22 años, el ciclista de Ensenada terminó tercero, se enfundó el maillot blanco de mejor joven y ganó la segunda etapa de la ronda francesa. Todo bajo la mirada y el respaldo de Tadej Pogacar, que conquistó su quinta corona y volvió a dominar la carrera más importante del mundo. El presente pertenece al esloveno. Del Toro ya pedalea en la estela que puede conducir a la siguiente era.

La irrupción del mexicano fue mucho más allá de sus resultados en la carretera. Las banderas de su país se multiplicaron en las cunetas y levantaron una ‘deltoromanía’ que por momentos superó el apoyo al propio Pogacar. Sólo el joven francés Paul Seixas, que corría en casa, pudo competir con ese entusiasmo. Francia no gana el Tour desde 1985 y encontró en Seixas un motivo para volver a ilusionarse. Los dos jóvenes se jugaron el maillot blanco y el tercer puesto del podio. Del Toro resistió la presión y alcanzó el lugar más alto conseguido por un mexicano en la historia de la carrera.

Pogacar resultó decisivo en ese camino. El líder del UAE protegió a su compañero, trabajó para defender sus intereses y le acompañó en algunos de los momentos más especiales del Tour. En Barcelona entraron de la mano después de que Del Toro abrochara la victoria en la segunda etapa. “Estos últimos años ha sacado lo mejor de mí”, aseguró el mexicano. “A lo largo de mi vida me han surgido oportunidades que he podido aprovechar. Ha habido personas como Tadej que me han puesto en lugares únicos y sólo he tenido que estar preparado para dar el máximo. Para mí es una gran responsabilidad, me obliga a dar mi mejor versión”, afirmó.

El triunfo de Barcelona supuso la tercera victoria mexicana en una etapa del Tour. Del Toro también se convirtió en el ganador más joven desde que el español Carlos Rodríguez se impuso en Morzine en 2023. Pogacar vivió aquella llegada con emoción. “Haber ayudado a Isaac me ha dado algunos de los mejores momentos en este Tour”, explicó el esloveno, que reconoció que se le puso “la carne de gallina” cuando cruzó la meta junto a su compañero. La complicidad reapareció en el Alpe d’Huez, donde ambos hicieron un gesto de cuernos que retrató una relación que va más allá de la carretera.

En la penúltima jornada, la etapa reina, Pogacar se puso el mono de trabajo para proteger la posición de Del Toro. El mexicano defendió el podio y el maillot blanco en el coloso alpino, acompañado por el ciclista que ha revitalizado el ciclismo moderno. Del Toro abandonó pronto su país para formarse en Europa e insistió mucho para llegar al UAE. Quería crecer en la estructura más fuerte del mundo y aprender cerca del esloveno. Sus condiciones le abrieron la puerta de un equipo que ha depositado en él una enorme confianza y que pretende fraguar a su campeón del futuro.

Su palmarés ya ofrece señales claras. En su primer año como profesional impresionó con un tercer puesto en la Down-Under. Después terminó segundo en el Giro de Italia de 2025, tras un error de cálculo que le privó de una victoria que tenía al alcance de la mano. Regresó en 2026 con fuerzas renovadas y sumó triunfos en la Vuelta a los Emiratos, la Tirreno-Adriático y la Vuelta a Auvernia-Ródano-Alpes, la antigua Dauphiné. El Tour añadió una etapa, el maillot blanco y el tercer escalón del podio de París a una trayectoria que crece a gran velocidad.

Del Toro evita colocarse la etiqueta de heredero. “No sé si soy el sucesor de Tadej, es difícil de predecir el futuro y esa sería una gran responsabilidad. Si llego a lograr el 1 % de lo que él ha conseguido ya estaría satisfecho”, aseguró. Pogacar sí le sitúa cerca de su legado y valora tanto su talento como su capacidad para aprender. “Estoy contento de que esté en mi equipo. Tiene mucho talento y es un muchacho inteligente. Espero poder enseñarle algo”. El pentacampeón también señala que el mexicano no es el único joven que aprieta desde atrás: “Hay otros que vienen muy fuertes. Le espera un gran futuro al ciclismo”.

El legado mexicano en el Tour

Del Toro fue el primer mexicano que disputó el Tour en 26 años. Raúl Alcalá corrió nueve ediciones entre 1986 y 1994, ganó dos etapas, una en 1989 y otra en 1990, y terminó octavo de la general en ese último año. También se enfundó el maillot blanco de mejor joven en 1988. Miguel Arroyo fue el segundo mexicano en entrar en las carreteras francesas y participó en las ediciones de 1994, 1995 y 1997, sin victorias de etapa.

Del Toro recogió esa historia en Barcelona y la llevó hasta el podio de París. Allí apareció rodeado de banderas mexicanas, con el maillot blanco y junto al hombre que gobierna el Tour. Pogacar levantó su quinta corona. El joven de Ensenada celebró el mejor resultado de su país mientras la ‘deltoromanía’ seguía ocupando las cunetas y señalaba al ciclista que quiere crecer a la sombra del campeón. (Marca)

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