México vence 1-0 a Corea del Sur y clasifica a la ronda de 32

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(AGENCIAS) Zapopan, Jalisco; 18 de junio de 2026.- Esta noche, en una Guadalajara encendida y llena de color, el equipo nacional de futbol venció con un marcador de 1-0 a Corea del Sur, suficiente para asegurar el pase y la localía en la Ciudad de México en la siguiente ronda del Mundial 2026.

En la Perla Tapatía, la jugada en la que Luis Romo definió el encuentro se celebró como si valiera un título. El mediocampista de Chivas capitalizó un error del arquero Kim Seung-gyu -que intentó quedarse con un rebote y terminó incrustado contra su propia defensa- y remató con el arco abierto (50). Si hay lugares que logran simular que el tiempo existe, la casa del Guadalajara consiguió suspenderlo. Fue intensa, calurosa y vibrante de una manera que sólo el futbol sabe provocar.

Hubo, por supuesto, pasajes de pura claustrofobia. Pero el Tricolor aprendió a fingir que no le pasaba nada. Controló nervios, resistió los silbidos y abucheos del final del primer tiempo, y volvió a mirar de frente a su principal amenaza: Son Heung-Min, la ex figura del Tottenham, quien estuvo a nada de adelantar a los Tigres de Asia al anticipar una salida de Raúl Rangel.

El surcoreano bombeó la pelota, flotando en la ignorancia de un fuera de lugar que el árbitro uruguayo Gustavo Tejera tardaría segundos en señalar, y el capitán Edson Álvarez corrió a salvar el desastre con una chilena agónica sobre la línea de meta.

Fueron minutos de puro nervio, de un murmullo que se escuchaba en las tribunas. Desde el banco, el seleccionador nacional Javier Aguirre encontró entusiasmo solo en Julián Quiñones. El delantero leyó temprano que Corea del Sur era un embudo, que sus compañeros se empantanaban en la circulación de la pelota, y decidió cargar con el peso del ataque durante los primeros 45 minutos.

Un centro de Jorge Sánchez lo encontró solo sobre el punto penal, pero su cabezazo fue a parar directo a los guantes de Seung-gyu. Entonces, a pesar de la tensión del momento, el 1-0 funcionó más tarde como una prueba de que la historia no es algo que ya pasó, sino un guion que se escribe todo el tiempo.

México saltó sobre el listón que tantas veces lo hizo caer en los Mundiales por errores, penales o estadios en los que no encontró el mismo peso que el Azteca, su templo sagrado. Renovó un optimismo que estuvo a punto de desaparecer.

Finalmente, los 45 mil 522 aficionados que se dieron cita en el estadio, cambiaron los abucheos por festejos al ritmo del Cielito Lindo.

El siguiente sinodal será República Checa en el estadio Ciudad de México, donde los dirigidos por Javier Aguirre buscarán ganar por primera vez en su historia los tres partidos de la primera etapa y cerrar una fase de grupos histórica.

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