La compleja relación de Sarah Ferguson y la princesa Diana

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(AGENCIAS) 21 de octubre de 2022.- La relación entre Diana, princesa de Gales, y Sarah Ferguson, duquesa de York, en realidad comenzó mucho antes de que ambas fueran miembros de la familia real, ya que las dos eran primas lejanas (ambas descendientes de William Cavendish, cuarto duque de Devonshire).

Sus mamás también iban juntas a la escuela y se conocían desde la adolescencia. Aunque sólo se volvieron cercanas después de que reconectaron en 1980, cuando Diana tenía 19 años y Sarah 21. Las dos jóvenes tenían varios amigos en común y muchos de los mismos intereses, les gustaba salir a comer y pasaban horas hablando por teléfono.

Lady Di invitó a Sarah a su boda y le dio un trozo de tela para que lo convirtiera en un vestido para el evento, pero Ferguson, quien asistió sola a la histórica ocasión, dijo más tarde que se sintió rechazada por no haber sido invitada a la recepción posterior a la ceremonia.

Después de la boda, la pareja continuó reuniéndose semanalmente, y Sarah fue una confidente de Diana mientras luchaba con su nuevo papel en la familia real. La princesa de Gales solía llamar a su amiga, quien la visitaba en el Palacio de Buckingham para animarla, y Ferguson le recomendó a la royal a su astrólogo.

Más tarde, Sarah escribió en su autobiografía de 1996: «Ella era dos años menor que yo. Me esforcé por apoyarla y protegerla como lo haría con una hermana menor, como lo sigo haciendo hoy, como una mejor amiga».

La reina Isabel II a menudo organizaba eventos de «comer y dormir» en el Castillo de Windsor durante la semana de Ascot, y en 1985 Ferguson asistió a una de las brillantes ocasiones, después de que Diana la recomendó a la difunta Lilibeth para que recibiera la invitación.

Sarah se sentó junto al príncipe Andrés en la cena. La pareja se había cruzado socialmente a lo largo de los años, pero no fue hasta este punto que comenzaron a salir. Diana actuó como cupido, al invitar a la pareja a quedarse en Highgrove, la casa de campo que compartía con Carlos, antes de que la relación se hiciera pública.

Más tarde, la que se convertiría en duquesa de York se involucró profundamente en el redil real, cuando estuvo de vacaciones con Carlos y Diana en la estación de esquí suiza de Klosters-Serneus, mientras Andrés estaba en alta mar.

A medida que la relación de Andrés y Sarah se volvió más seria, ella hizo sus primeras apariciones con la familia real. Esto causó mucha ansiedad a Fergie, pero Lady Di estaba disponible para ayudar. La princesa le prestó un vestido a su amiga y la acompañó al evento.

Ferguson explicó en su autobiografía My Story que estaba especialmente nerviosa por los fotógrafos reunidos y recordó: «Miré a mi amiga con desconcierto. ‘Sigue sonriendo’, susurró Diana. Y lo hice, como lo haría durante muchos años. Siempre me sentí segura al imitar a Diana».

A lo largo de los años, Sarah sacó a relucir el lado divertido de Diana, a menudo con la desaprobación de los demás, incluidos los miembros de la familia real. Las dos cuñadas fueron criticadas por la prensa por golpear a su amiga Lulu Blacker en la parte trasera con sus paraguas en Ascot.

Y con el príncipe Carlos por simular peleas en la nieve durante una sesión de fotos en Klosters-Serneus. Una noche de verano en Balmoral, las dos cruzaron juntas el campo de golf en un cuatriciclo con los largos vestidos de noche que habían usado para la cena, y luego tomaron el Daimler de la reina Madre para dar una vuelta de alta velocidad.

Una amistad rota

Aunque la princesa de Gales y la duquesa de York eran cercanas, también eran jóvenes sensibles e inseguras, tanto de sí mismas como en sus posiciones reales, lo que llevó a una cierta rivalidad. Sarah impresionó a la reina Isabel II poco después de su boda, en 1986, al obtener su licencia de piloto.

Se ganó al príncipe Felipe aprendiendo a conducir carruajes descubiertos, uno de sus pasatiempos favoritos; y sobresalió en el tipo de deportes que aman los miembros de la realeza, pero en los que Diana no era buena, incluidos el esquí y la equitación.

Lady Di le reveló a su biógrafo Andrew Morton que Ferguson «cortejó a todos en esta familia y lo hizo muy bien. Ella me dejó como basura». La princesa de Gales agregó que el hoy rey Carlos III le dijo: «Me gustaría que fueras como Fergie, toda alegre».

A medida que Diana y Sarah se volvieron más infelices tanto en sus matrimonios como en la corte real, se apoyaron cada vez más la una en la otra. Después de que ambas se separaran de sus maridos en 1992, estaban más unidas que nunca. Todavía se encontraban para almorzar.

Sarah llevaba a sus hijas a tomar el té con Diana, William y Harry en el Palacio de Kensington. Después de que se finalizó el divorcio de la duquesa de York en mayo y el de Diana en agosto de 1996, se fueron de vacaciones juntas al sur de Francia con sus hijos.

Ferguson dijo años después que cuando Lady Di dejó de hablarle en 1996 no tenía idea de por qué, pero se cree que Diana no estaba contenta con la forma en que su ex cuñada escribió sobre ella en su autobiografía, que salió a la luz en noviembre de ese año. Cuando la princesa murió en agosto de 1997, la pareja no se había reconciliado.

Sarah asistió al funeral de su vieja amiga y trató de reconectar con Diana, aseguró en una entrevista. «Lo intenté, escribí cartas, pensando que no importaba lo que pasó, arreglémoslo”, dijo Ferguson. «Y sabía que volvería. De hecho, el día antes de morir, llamó a una amiga mía y le dijo: ‘¿Dónde está Red? Quiero hablar con ella'».

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