Hace ya un par de años que te adueñaste de cada una de mis letras, sin siquiera pedir permiso.
Cada texto representaba miles de historias y sentimientos vividos a través de ti.
Sabes que anduve perdida por un tiempo, entre interrogantes y puntos suspensivos. Las hojas de papel en blanco esperaban por mí, cuando de pronto las lanzaba hacia el olvido al igual que a tu recuerdo.
Y no sé ahora qué hago aquí, frente a ti… aún con la desdichada de Janette perdido y más amarga que mi espresso en las mañanas, más aburrida que un domingo sin poder hablarte o decirte siquiera un "te amo".
Otra vez perdí la guerra de tu amor, te ofrezco de arrodillada mis insignificantes armas y vuelvo a ti: mi hogar.
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