Una Constitución escribió Fernando de Lasalle, es la expresión de los factores reales y efectivos de poder; y así tenemos que la Constitución de 1917, expresó las conquistas de la Revolución de 1910, como la educación laica y gratuita en el artículo 3°, la agraria en el 27, la obrera en el 123 y otras más por las que lucharon los mexicanos en esa Tercera Transformación, pues la Primera y la Segunda, fueron la Independencia y la Reforma.
El pasado domingo 2 de junio, se votó no únicamente por las candidatas y candidatos a ocupar puestos públicos desde una sindicatura hasta la Presidencia de la República, en todo el país (más de 20 mil), sino también más de 36 millones de ciudadanos, votaron porque se reformara la Constitución mediante el Poder Constituyente Permanente, previsto en el artículo 135 de la misma, al haber elegido a más de las dos terceras partes de los Diputados Federales y Senadores (mayoría calificada), y a la mayoría de las Legislaturas de los Estados.
En la campaña electoral la Presidenta electa Claudia Sheinbaum, propuso reformar la Constitución, para que entre otras cosas sea el pueblo el que elija a los jueces y magistrados del Poder Judicial de la Federación PJF y a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación SCJN, que es la cúspide, la cabeza, de ese Poder.
Entre las razones para la elección de los impartidores de la justicia Federal, por parte de los ciudadanos, está el de que así como tienen el derecho de elegir a los Diputados y Senadores del Poder Legislativo y al Jefe del Poder Ejecutivo Federal, también tienen derecho a elegir a los juzgadores del PJF.
Otra de las razones es que la corrupción imperante en el PJF, se debe a que a los ministros los vienen eligiendo en los hechos, los poderosos, los grandes empresarios y
banqueros, y los hombres que mueven los grandes negocios en México; para que les cuiden sus intereses particulares.
Por eso es mucho muy raro que un campesino gane un amparo contra un poderoso agricultor, que acapara tierras y agua; o un trabajador le gane un amparo a un fuerte patrón o al Estado mismo, o que el mismo Estado le gane un amparo a un contribuyente evasor de impuestos, es decir, esos impartidores de justicia siempre responderán en favor de quienes los pusieron.
Y ahora de lo que se trata es que los impartidores de justicia respondan a quien los va a poner: al pueblo; sin distingo alguno, parejo, darle los fallos favorables a quien le asiste la razón y tenga el Derecho de su lado; haciéndoles justicia, es decir: “Darle a cada quien lo que le corresponde”; sea pobre o rico.
Por eso, porque teme fundadamente parte de la iniciativa privada que está ya por acabársele esa protección de los ministros de la SCJN, que ellos ponían, están desquiciando la bolsa de valores y moviendo sus mecanismos financieros para la devaluación del peso, para meter miedo y no se haga la reforma judicial que está necesitando México.
Pues si antes se protestaba contra las reformas constitucionales con toda clase de protestas, mítines y manifestaciones; ahora es con la devaluación del peso y la baja en la bolsa de valores, con lo que están inconformándose los que unieron al capital y a la política, ese nefasto poder que es necesario dividir como acertadamente dice nuestra Presidenta electa Claudia Sheinbaum.














































