La pandemia del Covid-19 no ha terminado, por el contrario, en este momento hay un considerable repunte en el número de contagios por la presencia de la variante Ómicron, que se propaga con mayor rapidez que las otras variantes, aunque en el discurso oficial se le atribuye menos peligrosidad, los científicos aseguran que es igual de agresiva que la cepa Delta, con la diferencia que agarró a la mayoría de la población inoculada, lo que le resta fuerza, debido a que la vacuna es altamente efectiva.
En México se estima que hay un 60 por ciento de la población vacunada con esquema completo y muchos ya con el tercer refuerzo, pero todavía hay otros que por negación o por otras causas no han recibido los fármacos anti-COVID, por lo que la recomendación de los expertos es vacunarse, extremar precauciones, alarmarse, pero no entrar en pánico.
Desde el 3 de enero en que la Secretaría de Salud confirmó los primeros 3 casos de la variante Ómicron en Coahuila, los contagios se incrementan de manera acelerada, es solo 14 días, del 4 al 18 de enero se registraron en el estado 15,911 nuevos casos CON 141 personas fallecidas. El incremento de contagios surge en otras partes de México y del mundo.
Por el alza de contagios empezaron a circular en las redes sociales noticias falsas, de que se volvería al confinamiento, escuelas, oficinas y comercio cerrarían sus puertas.
El propio gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, aclaró que pese al alza en contagios de COVID-19 a nivel estatal, seguirá privilegiando la reactivación económica en todos los sentidos.
«Que quede claro, sí estamos preocupados, han crecido los contagios, sí estamos preocupados de cómo se está dando a nivel mundial, a nivel nacional, pero también ya entendimos la fórmula. Coahuila no retrocede, vamos a seguir manejando los protocolos. Cualquier determinación que se tome, estará fundamentada en estudios técnicos, como siempre se ha hecho buscando siempre la salud de la población”. Manifestó el gobernador de Coahuila.
La pandemia lleva 2 años azotando al mundo, ha cobrado la vida a más de 5 millones y medio de personas en cifras oficiales, aunque según The Economist considera que hay un 95 por ciento de posibilidades de que el valor real se sitúe entre los 11,8 millones y 22,1 millones de muertes causadas por la COVID-19.
Las políticas de salud, las marca el gobierno, pero también la ciudadanía tiene que poner su parte, para salvaguardar la vida. Los cuidados primarios ya los sabemos: evitar aglomeraciones, lavado constante de manos con agua y jabón o usar gel antibacterial, utilizar cubrebocas de alto rendimiento, guardar sana distancia de metro y medio. No salir de casa si se presentan síntomas de dolor de garganta, tos y temperatura, para evitar contagiar a otros.
Ya no hay economía ni bolsillo que resista un encierro como al inicio, donde todos o la gran mayoría regresamos a casa a aislarnos para tratar de evitar los contagios, ahora es imposible frenar la economía, las vacunas ya están a disposición de casi todos. La inoculación ha dado
buenos resultados, eso lo demuestra la disminución en la gravedad de los casos y el número de personas fallecidas, pero aún con esto debemos de seguir tomando las precauciones necesarias. Según los científicos, para volver a la normalidad, debemos aprender a convivir con este tipo de coronavirus, como otros ya existentes, sin bajar la guardia. Esto no ha terminado, basta con mirar a los países europeos, Estados Unidos o Canadá cómo le va con la nueva oleada de contagios.












































