Mi soledad

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No recuerdo el olor de las flores o el sabor de unos labios que transforman un simple beso en un universo entero. Parece lejana la idea de un épico romance que traiga consigo la sensación de un final feliz.  

Ése cuento que durante años me fue prometido se esfuma con el viento y mi visión se evapora mientras una voz me susurra al oído una y otra vez: ¨sólo es un sueño¨.  

No tengo mucho que escribir últimamente salvo de mi soledad, de las ganas inmensas por sentir algo más que la ansiedad. Pero todo parece muerto, incluso yo. Justo aquí en el vacío de las rutinas frías sin sentido, con palabrerías que a veces no comprendo, tratando de volverme loca a mí misma. Pues quizá en medio de la demencia me atreva a hacer algo más de lo habitual y me libere de una buena vez de las cadenas mortales que atan ahora mismo a mi corazón.  

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